<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095</id><updated>2012-02-16T11:16:34.523-03:00</updated><title type='text'>Cuentos Insanos</title><subtitle type='html'>Cuentos Insanos es una página web con forma de blog en donde se deposita, con relativa frecuencia, mucho del morbo de su creador, Egido Celman Lapa. Además, es una alternativa (en apariencia sencilla) que a Égido le recomendó su analista para evitar la prisión, el aislamiento o, aunque más no sea, conseguir el sosiego momentáneo que le significa, como una válvula de escape, descomprimir la carga emocional negativa que le significa la vida en sociedad.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>15</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-4620211115000651001</id><published>2015-07-31T09:52:00.001-03:00</published><updated>2009-08-04T20:05:34.157-03:00</updated><title type='text'>Allí estará Égido</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Donde el pensamiento lateral se tome vacaciones, allí estará Égido.&lt;br /&gt;Donde la imaginación tenga el poder de derribar un edificio, allí estará Égido.&lt;br /&gt;Donde un papel garabateado le gane por goleada a un grito desteñido, allí estará Égido.&lt;br /&gt;O lo que quede de él.&lt;br /&gt;Égido Celman Lapa es un anagrama perfecto del verdadero nombre del mentor intelectual y material de este blog, un porteño nacido en 1976 cuyo sueño es vivir sin trabajar.&lt;br /&gt;Que la vida le ha dado golpes no es un chiste obvio que se relaciona con el año de su nacimiento. De hecho, los que han tenido la fortuna de ver fotos de su infancia, lo confunden con otra persona al verlo en las mismas sonriente e inquieto.&lt;br /&gt;Su degradación, se dice en los documentales del canal Encuentro, comenzó temprano en el puerperio, y alcanzó su ápice cuando escuchó una frase de Edgar Alan Poe que ahora no recuerda, pero que comenzaba "sin nada en mis bolsillos y sin nada en mi persona que me hiciera interesante...", y pensó que estaban hablando de él.&lt;br /&gt;De hecho, en varias ocasiones creyó efímeramente que alguien estaba hablando de él, o que una película se había inspirado en él, o en última instancia, que una foto mezquina, por lo desteñido de su paisaje o por la pobreza rudimentaria de la escena, era netamente alusiva.&lt;br /&gt;Por ejemplo, Égido jamás va a publicar una foto propia en el blog... pero no tiene más que decirles que se vio a si mismo en aquella escena de Rocky cuando Stallone grita "cortame el párpado!!!".&lt;br /&gt;Asi es como todos ustedes conocerán a Égido, no viéndolo en vivo y en directo. Eso sería burdo, fácil, y en definitiva, miserable para las expectativas que a cada uno que leyó este texto se le pudieron haber generado.&lt;br /&gt;Pero para no dejar a nadie con las manos vacías, Égido recortó esos pocos pero incontables momentos que lo pintan de cuerpo entero. Como el de Alan Poe, o el de Rocky.&lt;br /&gt;Todos ellos, sumados a sus cuentos y demás contenido de este blog, los ayudarán a conocerlo de manera acertiva, lo cual es, en definitiva, mejor.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-4620211115000651001?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/4620211115000651001/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=4620211115000651001&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/4620211115000651001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/4620211115000651001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/07/alli-estara-egido_31.html' title='Allí estará Égido'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-8980889522834101346</id><published>2009-08-04T19:49:00.003-03:00</published><updated>2009-08-05T13:56:27.612-03:00</updated><title type='text'>Lo que despierto soñó que despierto hacía -parte III-</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Absorto, esta otra vez sentado en un banco. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este no es un banco inocente o sencillo, o tal vez apetecible. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No está al aire libre. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Está tristemente sentado, y con el cuello muy duro. Como si no lo hubiera movido en meses... años.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El mentón pegado al pecho, ya casi ni siquiera intenta levantar la cabeza. Levanta los parpados, y en todo lo que le permite su diseño físico, levanta tambíén los ojos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ve borrosamente unas personas. Estan sentadas todas (son tres) detrás de un mostrador, muy limpio, bien cuidado, de madera, evidentemente añejo y valioso. Esas tres personas estan bien vestidas y tienen sus manos apoyadas en ese mostrador. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Él no, el tiene sus manos detrás de su espalda, a la altura de la cintura. No se pregunta por qué tiene allí ubicadas sus manos, en posición tan poco cómoda, útil, y hasta tal vez, tan poco seductora.Está medio adormilado, de a ratos piensa, de a ratos no. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De a ratos se despabila, de a ratos no. Cada tanto levanta la vista e intenta prestar atención a esos tres personajes sentados allí delante. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escucha palabras perdidas, sueltas, que ni siquiera le sirven de clave para colegir lo que está pasando. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cree que pasan las horas, y permanece allí sentado. Le duele el trasero ya de permanecer en esa posición, y también le duelen los hombros, que ya casi se han entumido por permanecer en esa intrincada forma. Intenta poner sus brazos hacia delante. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No puede. Algo sujeta sus manos y las mantiene unidas allí detrás.Con el pasar de los minutos y las horas, comienza a recuperar sentidos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siente hambre, cansancio físico y por sobre toda otra sensación, cansancio mental. Escucha y reconoce voces, y puede ya hilar las frases que la persona sentada en el medio de esas tres en frente suyo dice. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese señor tiene hojas en su mano, las lee con rostro enjuto y seriedad inabordable, y cada tanto ubica al último la hoja que estaba en primer lugar.Está más lúcido, pero siempre vuelve a caer en el sopor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luego se rehace y escucha casi sin tener necesidad de hacerlo: “ ...condenar al acusado a reclusión perpetua bajo el cargo de homicidio simple... ” ... “tonterías”, piensa ... que le importa a él ese juicio, esa condena, ni siquera sabe a quien estan condenando, ni siquiera sabe que hace él allí, o quien lo trajo y lo sentó a escuchar eso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Resuena un murmullo general, algunas voces destacan sobre otras. Alguien viene y lo insta a levantarse, son dos personas, una de cada lado, con su atuendo de policía correspondiente, y correspondiente también el rostro circunspecto e infinito de seriedad, ecuanimidad y objetividad que la sensación del deber cumplido les imprime.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Allí recién cae en la cuenta. Es su juicio, es su condena, y es su final para aquél problema que una vez desencadenó en una plaza, en una tarde, en una locura.Ni tiempo tiene de lamentarse, de pensar como llegó a ese punto, sin siquiera haber presenciado el juicio, o sin saber si tuvo defensa, o si la misma fue adecuada, que ya esta postrado en una especie de cama hecha de mampostería pura, sin siquiera colchón o frazada que lo cubra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tiene ganas de vomitar. Pensar en el resto de su vida de esa manera solamente hace que se refugie en el suicidio como única alternativa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llora, se atraganta, tose. Se duerme.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entre sueños, o eso cree él, empieza a sentir sensación de lleno en su vejiga. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es su primera noche en la cárcel, no sabe como ir al baño, ni donde está el baño. Sin levantarse empieza a llamar al guardia: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Guardia!!! Guardia!!! &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Guardia!!! Guardia!!! &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El guardia no viene. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siente la sensación de querer ir al baño. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tiene que ser urgente o va a estallar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sigue llamando al guardia, aunque esta vez más fuerte, casi a viva voz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es raro, pero se siente más cómodo, más mullido, debe ser que la carne se acostumbra al cemento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se yergue. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Levanta la cabeza, y vuelve a gritar: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- guardia!!!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No grites, no grites. - le dicen.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gira la cabeza... ve una cabellera rubia... despeinada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Estabas soñando – le dicen.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-8980889522834101346?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/8980889522834101346/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=8980889522834101346&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/8980889522834101346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/8980889522834101346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/08/lo-que-sono-hacer-mientras-dormia-parte.html' title='Lo que despierto soñó que despierto hacía -parte III-'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-3608117722030198846</id><published>2009-08-04T19:48:00.002-03:00</published><updated>2009-08-05T13:56:46.075-03:00</updated><title type='text'>Lo que despierto soñó que despierto hacía -parte II-</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Inocente, se despertó como le sucedía cada noche, cerca de las cinco de la mañana para ir al baño. Se arropó, se orientó hacia la mesa de luz, prendió la lucecita del despertador, sosegado, esperando confirmar que eran las cinco, o como mucho las cinco y cuarto si su fisiológica función de eliminar líquido en esta ocasión había demandado unos minutos más.Nadie respiraba cerca suyo. Raro, ya que estaba casado felizmente hacía más de cuatro años. Torpe, tanteó con su mano aún inhábil por lo dormida en la parte superior del respaldo de la cama, donde hacía algún tiempo había adaptado un pequeño interruptor negro para dar luz al cuarto. No lo encontró con facilidad, hubo de darse vuelta completamente para hacerlo.&lt;br /&gt;En el camino de la acción, sintió pegajosa fetidez al apoyar su otra mano en el colchón.&lt;br /&gt;Nada que le fuera significante a esa hora, en realidad.Prendió la luz, miró ya un tanto más coherente la hora, y no pudo más que sorprenderse.&lt;br /&gt;No eran las cinco de la mañana, y menos aún las cinco y cuarto. Eran recién las dos y media. Frunció el seño, se excusó torvo a si mismo pensando que hombres más inteligentes que él se habían equivocado más groseramente, y en cosas mucho más importantes o definitorias.&lt;br /&gt;Así él se consoló.Volteó su cabeza, su cuello no resonó como lo hace un cuello cuando ha estado por largo tiempo en la misma posición y luego se pretende girarlo bruscamente, sino que pareció aceitado, precalentado, engrasado. Vió a su esposa, vió esa cabellera rubia que solo a él le pertenecía. La vió desprolija pero perfecta, impoluta, hasta parecía que ni siquiera ella necesitaba inflar su pecho para respirar.&lt;br /&gt;Miró su pecho, e impávido vio un puñal clavado en el mismo, un puñal que seguramente tenía sus huellas, y que evidentemente significaba para él un problema. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-3608117722030198846?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/3608117722030198846/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=3608117722030198846&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/3608117722030198846'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/3608117722030198846'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/08/lo-que-sono-hacer-mietras-estaba.html' title='Lo que despierto soñó que despierto hacía -parte II-'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-4229384040974275128</id><published>2009-08-04T19:34:00.005-03:00</published><updated>2009-08-05T13:57:07.856-03:00</updated><title type='text'>Lo que despierto soñó que despierto hacía -parte I-</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Torva la mirada, confuso el gesto que desataría el inmundo deseo de sobrevivir a su amada, involuntariamente parapetado tras un casual arbusto, sentado plácido en un banco de madera en una plaza, sin materia que lo interesara ni problema que hiciera que su tiempo pasara más rápido o más lento que el que marca el reloj.&lt;br /&gt;Confuso el episodio que lo volvió hereje, malhadada la casualidad que lo condujo al oprobio de todos los que como él pensaban, inmafe la causalidad que lo reinventó y lo reencarnó en iracundo ser humano.&lt;br /&gt;Blonda la cabellera de su amada, la misma desprolija estaba ahora, desprolija pero no falta de atractivos, malpeinada pero no desprovista de agrado, poluta pero atrayente cuanto atractivo atrae a quien seducido se ve por lo desaliñado, lo desestructurado, o lo infausto.&lt;br /&gt;En tiempo real lo dicho, atravezados los mechones de rubio cabello se veían, sin pentagrama que los contuviera e hiciera cesar su anárquico dilipendear, sin estrofa que los hiciera estadística, ni verso o rima que los hiciera cuantificables por su quietud o estatismo.&lt;br /&gt;Oculta tras la maraña dorada de cabello bien descripta anteriormente, la impoluta y trabajada cabellera masculina de un ajeno, de un tercero que ni propiedad ni derecho ejercía sobre la primera.&lt;br /&gt;Visto todo esto desde atrás de ese arbusto casual, el que por el resoplar de la brisa espesa, desviaba sus ramas hacia la derecha del ennegrecido panorama, asi, todavía más confusa y menos verosímil se apreciaba la escena.&lt;br /&gt;Fausta premonición hizo declinar la duda, desvanecer la distancia entre intención y gesto.&lt;br /&gt;Quien no tenía derecho ni soberanía sobre blondo cabello la posesión material del bien ostentaba y con púdico orgullo y ocultos visos de perdurabilidad, escondía el tesoro obtenido en el anonimato que ofrece la vía pública, que ofrece la homogeneidad de lo similar amuchado, y manejaba con sigilo su riqueza tratando de pasar inadvertido sabiendo que quien gala hace de su fortuna, cría cuervos que desalojar querrán al que posee.&lt;br /&gt;Sacrílego destino el que lo colocó oportuno en ese lugar y en ese momento. Duro el camino del anoticiarse involuntariamente de lo peor. Colérica la sed de venganza que lo acometió de inmediato, sin dejarlo pensar, trémulo su cuerpo, sacudida su hombría, asaltada su masculinidad, estropeado su ego.&lt;br /&gt;Como nunca, aceitado su poder de imaginación, de componer situaciones hipotéticas, de quimerizar sus creaciones mentales, de creer ciertas y materiales sus más lejanas y tormentosas ideas, de dar por concreto lo impensable, o por lo menos, lo hasta hace escasos minutos impensable.&lt;br /&gt;Flexible el siguiente segundo que, brujo, sirvió para imaginar situaciones de horas de duración, en las cuales la cabellera rubia se entregaba por completo, en cuerpo y alma, al gemido voraz del placer extático. Imaginó piernas dóciles que se movían en dirección opuesta sobre una cama, brazos sensuales que se sostienen con delicadeza de un trabajado abdomen que jadeante acompaña la faena con visible entusiasmo.&lt;br /&gt;Ajeno ese abdomen, no era el suyo, no tenía su forma, aunque sí era la forma en que esos brazos se sujetaban de él. Conocidos esos brazos, eran los que acompañaban los mechones de cabello de áurea semblanza.&lt;br /&gt;Atento hasta el vicio, oyó los rumores, los balbuceos de siempre, los sonidos que él ya había emparentado con lo suyo, pero con lo suyo y de nadie más, y no con lo suyo y del resto tambíen.&lt;br /&gt;Retorcido su espíritu, otra vez en la escena detrás del arbusto, y reducido a estropajos él mismo, invadió el olor de la mentira los aromas simples del amor que fluye y se desarrolla estéril, aunque sin uno saberlo, creyéndolo sincero, eterno, sempiterno.&lt;br /&gt;Seca su alma, humedecida más bien de rabia, se contorsionaba para eliminar por fricción los últimos resavios de ternura que pudieran quedarle dentro, y al compás del movimiento de escurrido, ruda se propagaba la violencia en su interior, inmune a todo antídoto la maquiavélica dentellada del odio mordisqueó su conciencia, masticó su buen pensar, y deglutió su bonhomía.&lt;br /&gt;Satisfecho se ve en la siguiente escena, satisfecho pero no conforme, con esa sensación satisfactoria de quien ha hecho justicia por mano propia, sabedor de todas maneras de que lo que se ha ido no vuelve, de que la gota escurrida entre los dedos es reemplazable por otra gota, similar, de iguales características, hasta confundibles entre sí, pero no idéntica, no exactamente igual, o por lo menos, habiendo perdido ese halo de originalidad, de ser la primera, de no tener antepasado a quien remitirse, que aquella primera poseía, y esta no.&lt;br /&gt;Ya no está, en esta secuencia, sentado en un banco tras un arbusto. El escenario es el mismo, misma plaza, mismo día y hora. Pero esta parado con esa sensación de satisfacción vaga que lo mantiene en un sopor extraño. Gira la cabeza un poco, baja la mirada. La cabellera rubia esta tendida en el suelo tan desvencijada como antes, pero tendida ahora sobre las lajas que forman un sendero interno de la plaza. Se oyen algunos gritos y se percibe con poco detalle que muchas cabezas giran hacia donde él está e intentan enfocar, pese al encandilamiento del sol de mediodía, sobre esa confusa situación.&lt;br /&gt;Exclusiva, la cabellera rubia nuevamente le pertenece a él y solamente a él. Desdichado el amigo de lo ajeno que se había entrometido en polarizada relación, que ya no forma parte de la misma, y de tan inesperada manera.&lt;br /&gt;Solamente se ve de esa humanidad, un rastro olvidable de presurosa huida entre árboles que alguien alguna vez plantó y luego dejó crecer a libre albedrío de la naturaleza.&lt;br /&gt;Torvo, otra vez baja la mirada, ahora un poco más acomplejado porque aquello que volvía a ser suyo, evidentemente tenía un problema, y evidentemente él era el culpable del problema, y evidentemente, a quien le correspondiera, iba a tratar de culparlo por ese problema, y más aún, evidentemente lo iban a encontrar culpable por haber causado ese problema.&lt;br /&gt;Solemne, un puñal en el pecho de una mujer era inequívocamente un problema, y mas áun si esa mujer era su mujer.&lt;br /&gt;Esquivo, miró para los costados, para todos lados y para ninguno en particular, como queriendo tener un panorama general de todo, y de la nada misma.&lt;br /&gt;Se sobresaltó un poco, gruñó, tosió, una sensación de lleno en su vejiga lo invadió... lo que era una sensación solamente, pronto empezó a ser una molestia, y después un malestar y por último un dolor... tenía que ir al baño.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-4229384040974275128?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/4229384040974275128/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=4229384040974275128&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/4229384040974275128'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/4229384040974275128'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/08/lo-que-sono-hace-rmietras-estaba.html' title='Lo que despierto soñó que despierto hacía -parte I-'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-4666842941639243625</id><published>2009-08-01T21:06:00.001-03:00</published><updated>2009-08-01T21:08:14.211-03:00</updated><title type='text'>Una historia de Amor -parte VII-</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Todo esto fue presenciado por quienes estaban allí junto a su bebida casi sin interés unos, con marcada indiferencia otros, y con evidente falta de motivación el resto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salvo una persona. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El enamorado presenció la escena con la cabeza gacha y los ojos posados en la parte superior de los parpados, con el semblante inundado de odio, los labios tensos atrapados entre las dos líneas de dientes con mas ausencias que presencias, y por sobre todas las cosas, una sensación de haber perdido por completo el control de su cuerpo, que iba un aumento, y que se convirtió en un todo cuando perdió el control de su mente. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya no existía el plan para no pagar el trago, ni las llaves ajenas, ni el cafetero, ni aún el bar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su psiquis se mantuvo en reposo un instante esperando que se conectaran los dos cables que activaban su raciocinio, y el chispazo del cortocircuito se produjo al momento, comenzando con la combustión de sus entrañas, en su interior más profundo, donde ninguna dotación de bomberos podía ingresar con sus mangueras. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Saltó del asiento y en estampida desandó el camino que hacía cosa de un minuto había sido caminado por el brazo erguido por razones de fuera mayor de su Amor. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salió a lo bestia del bar, sin escuchar ningún grito de parte del hombre del bar, y no porque estos no hubieran existido. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Miró hacia sus lados y alcanzó a ver como la Madre de sus Hijos entraba todavía arrastrada del brazo de su padre a una ferretería que había unos veinte metros más alla. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;También desandó esos pasos como una tromba, sin correr pero sin caminar, y se detuvo frente a la puerta del lugar, que era más amplia, y permitía una vista general de lugar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estaba muy agitado, respiraba como si acabara de correr por varios kilómetros, y en cada exalación se iba con el aire de sus pulmones parte de la saliva alojada en su cavidad bucal. Además de manera involuntaria emitía un sonido gutural que no hacía más que indicar que había perdido los estribos, que no había señal de detención que pudiera hacer que pisara el pedal del freno, pero esto no lo preocupó, porque siempre le habían dicho que cualquier cosa era posible si había Amor, que el Amor era el más fuerte de los sentimientos y que nadie podía ser culpado en serio de nada si se comprobaba que había actuado con Amor. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El destino, una vez más esa supuesta fuerza a la que se le atribuye la inexorabilidad de los hechos, puso un hacha en el camino de su vida, apenas traspuesta de puerta amplia del local, y puso además en su vida la falta de escrúpulos que justamente necesitaba para tomarla sin pensar siquiera en lo que podía hacer con ella. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tomó el hacha y caminó con sigilo nada precavido hacia donde estaban su Esposa y su Suegro. Blandió el arma y cercenó quirúrgicamente el brazo bien contorneado del hombre, como primera medida, para liberar del asedio físico a su Querida. Este brazó de desprendió del cuerpo adulto al cual estaba adherido y del cual formaba parte, pero la mano del mismo (tal vez por la tensión con que estaba actuando) no soltó al bracito de la Bella, y quedó colgando de este penduleando al compás de los movimientos desesperados de la pequeña, bamboleándose sin ritmo cuando alrededor de ella todos los presentes se alejaban chocándose con cualquier cosas que tuvieran en frente. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El hombre gritaba por el dolor infringido por el corte, que por más rápido y cauterizado que hubiera sido, no evitaba la salida de sangre a borbotones, sangre que manchaba el piso del lugar y los zapatitos de charol negro de la pequeña. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de eso, le cortó la cabeza al cuerpo justo cuando este se estaba dejando caer. Pero no se la cortó por el cuello como cualquier ser de maldad medida lo hubiera hecho, su maldad sin límites hizo que se la cortara de manera longitudinal, de arriba hacia abajo, quedando cada hemisferio del cerebro guardado dentro de cada hemisferio del cráneo, cada globo ocular introducido dentro de la cavidad que le correspondía, pero cada uno de ellos, lejos, perdido y muy separado de su hermano, de su igual, del compañero del otro lado que siempre lo había ayudado a dirigir los movimientos del cuerpo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Soltó sin un solo sentimiento de culpa el hacha y volvió su atención a la Belleza, que estaba en estado de shock absoluto y no se podía mover ni articular una palabra o un pensamiento. Besó el bracito lastimado y la recogió sobre su pecho. La alzó y salió caminando del lugar ante la atenta mirada del los ojos separados por el hachazo del cuerpo sin vida que agrandaba a cada segundo el charco de sangre a su alrededor. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rompió el vidrio de un automovil que estaba por allí estacionado subió a la pequeña y se sentó él en el lugar del conductor. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luego depositó en el baúl todos los pedazos de cuerpo que había dejado tendidos en la ferretería (los cuales no forman parte de esta narración porque permanecen guardados en una zona oscura, oculta y todavía inexplorada de la dos mentes, tanto la del asesino como la de la nena), cuerpo que al fin de cuentas, pasaría a formar parte de Su Familia despues del casamiento, despues del Si de su pequeño Caramelo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No se sentía con un ápice de culpa, más bien se sentía Divino, Celestial, Místico, Mitológico, se sentía Dios, y estaba trayendo la Justicia Divina a la faz de la Tierra, porque todo lo que había hecho, hacía, y haría, lo hacía por Ella, porque Ella era lo único que justificaba su Vida y su permanencia en este mundo, frente a todo ese interminable tiempo en que había Estado sin ninguna justificación aposentado sobre la superficie de la tierra, deseando estar un metro por debajo de ella. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora que le había encontrado un sentido a su vida, un sentido que valiera la pena... nadie le iba a venir con cuentos caídos de arriba como ese tema de la Moral, la Ética, y lo que estaba bien o lo que estaba mal... justo ahora iba a venir alguien a decirle algo... por favor... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;------------------------------------------------------------------------------- &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bien podría esta historia finalizar aquí, y de hecho aquí es donde lo hace. La existencia de este párrafo no se entiende de otra manera más que como un pedido, o más que como un pedido, como una sugerencia, un consejo, una recomendación, o en definitiva, solamente se entiende dado paso a la evidente impericia del autor para decir las cosas con la sencilles del sabio, y por eso le hace falta realizar aclaraciones como colofón. La esperanza es que sin ningún esfuerzo puedan dejarse de lado los atisbos de violencia que se han expresado, o los matices sexuales no trabajados que el protagonista padece, la esperanza es que se interprete a la anterior Historia, sin forzar las capacidades de interpretación del lector, como lo que esta historia es, una Historia de Amor.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-4666842941639243625?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/4666842941639243625/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=4666842941639243625&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/4666842941639243625'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/4666842941639243625'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/08/una-historia-de-amor-parte-vii.html' title='Una historia de Amor -parte VII-'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-1874337845916567045</id><published>2009-08-01T21:03:00.001-03:00</published><updated>2009-08-01T21:06:06.715-03:00</updated><title type='text'>Una historia de Amor -parte VI-</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Espero haber resumido, al fin de cuentas, lo que en escasos minutos pasó por la cabeza aplastada de este Ser, o mejor dicho, de este Estar, porque él no Era, el Estaba, simplemente Estaba. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero eso cambió. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antes de su último trago de whisky, antes de su ultimo respiro, y de su último Adios, se oyó el crujido viejo que hacían las puertas siempre entornadas del bar donde él estaba. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al principio no de dio vuelta para ver quien había entrado, pero vaya, la curiosidad le ganó por primera vez en los últimos seis meses y comenzó con su ademán para volverse sobre sí mismo. En el camino vió que los ojos de cantinero brillaban un poquito más que, lo que luego de una hora sentado en esa silla ya podía denominarse “de costumbre”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En fin, completó el medio giro. Completó medio giro y salió el Sol. Salió la Luna, el Sol y las Estrellas al mismo tiempo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su vida se iluminó para siempre. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los golpes de su infancia, pensó, habian sido caricias, las burlas de sus compañeros habian sido voces de aliento, de darle para adelante, de nunca vencerse. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El período en la cárcel tal vez haya sido un mes de vacaciones en un lugar paradisíaco, solo que él no lo supo interpretar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La mendicidad seguramente había sido poner a prueba la generosidad de la gente, y su fracaso con las mujeres, seguramente podía ser llamado éxito, en realidad, ahora estaba totalmente seguro que era un hombre exitoso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Sol salió para él cuando se abrió la puerta ajada de descuido del bar y entró esa chiquita, esa jovencita que no pasaría los seis años con seguridad, y que justamente por eso era la única persona del mundo incapaz de hacerle mal, de hacer daño, aunque los compañeros que décadas atrás le habían humillado seguramente tenían la edad que esta chica tenía ahora. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Efectivamente, pensó él, si una chica de ese tamaño entraba a ese bar, era enteramente por su gratísima inocencia. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero aún efímera esa inocencia, él se dio cuenta de eso al momento, fue la que pudo hacer que toda la oscuridad que lo tenía ocupado se desvaneciera y comenzara a vivir un presente de color rosa, afelpado, acolchonado, rodeado de terciopelo, de olor a pradera, de gusto a algo bien dulce. Así se enamoró, asi se le cayó una lágrima, así esta limpió la mejilla y se tiñó de negro a medida que iba cayendo, así su maxilar inferior se separó del superior, así se movió él imperceptiblemente hacia ella, apenas levantando los brazos como para abrazarla aunque estuviera a varios metros de distancia, así atónito revivió para siempre y como nunca. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;--------------------------------------------------------------------------------- &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Que bueno había sido el mundo con él que lo premiaba de esta manera, que felíz que era y sería para siempre, que hermosamente bella era la vida, que dulce es el sabor de la victoria cuando se vence de manera definitiva en la primera oportunidad en que se gana. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Trémulas sus manos, ya no pudo controlarlas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Empañados sus ojos ya no los pudo utilizar para ver, sino solo para imaginar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;--------------------------------------------------------------------------------- &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todavía no se había movido ni un poquito cuando se sintió de nuevo el penoso quejido de la puerta rancia de tanto contacto con vapores alcoholicos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Él no se dio cuenta, solamente veia buclecitos dorados atados con un moñito blanco en la parte de atrás de la cabeza, y un hilito de saliva le colgada de la comisura de la boca y le manchaba cada tanto el pantalón. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Apretó fuerte el vasó que todavía tenía en la mano, y lo rompió, sin lastimarse la mano. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se limpió la saliva de la boca. Se sintió nuevamente el sonido de la puerta al abrirse. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entró al bar en sombras un hombre bien formado, que por la prisa que llevaba y el semblante de temor que teñía su rostro, sin lugar a dudas debía ser el padre de la pequeña belleza. Seguramente el Sr. la había dejado sola en un instante de descuido y esta preciosura no había tenido mejor idea que ensuciarse su mano con el moho que se había juntado durante años en el marco de la puerta, empujarla con todas sus fuerzas y entrar a dar luz brillante a la eterna umbra del bar, dar un gusto no digamos exquisito, apenas agradable al acíbar acostumbrado entre la soledad mustia que se había también arrumbado con el paso de las vidas en soledad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El hombre con su vista describió un paneo general de lugar, cuyo panorama, y con el solo atisbo olfativo de la humedad angustiosa, las colonias de arácnidos creciendo en los ángulos de las paredes, la tristísima apariencia del lugar en carácter general, y el pícaro semblante de todos allí al entrar la niña, hizo que su rostro sufriera la transformación de quien pasa del goce extremo al dolor pleno en un pestañar de ojos, o de quien acostumbrado a la vida resuelta que da la abundancia de dinero, de pronto es extirpado de esa realidad y es introducido en la miseria, aunque más no sea a modo de prueba o para ver cuantos cojones tiene esa persona. El hombre detuvo su marcha apenas finalizó su inspección ocular del panorama, tan solo habiendo traspuesto la puerta de entrada por escaso metro y medio. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La adustez de su rostro y la dureza de la mirada espetada a la niña todo lo dijeron. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La ira había tomado parte en su cuerpo y su razón de esa manera tan particular en la cual el enojo es la sensación con la que la mente reacciona cuando una persona, por más inocente que sea, comete actos que ponen en peligro su seguridad, extrañamente no siendo la primera reacción el cobijarla, resguardarla, protegerla, sino el castigarla, reprenderla, sofocarla con el redentor sermón del hombre experiente, y terminar la Santa Misa con el clásico “puedes ir en paz”, que en general acompaña el reto del que carga con la culpa de no saber poner límites a tiempo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La nena lo miraba inmóvil presintiendo el enojo, la furia, la ira, el resentimiento, todas palabras que apenas estaba conociendo en su significante, pero cuya sensación le era bien familiar, con las manitos juntas, con los dedos entrelazados en posición de pedido de perdón, o como una persona es sorprendida en medio de un acto prohibido y no sabe como reaccionar ante quien lo descubre, y solo atina a juntar sus manos cerca de su pecho y refregarlas desacompasadamente, o chocando eventualmente las yemas de los dedos de una mano con los de la otra. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Caminó él a media velocidad hacia la dirección de la pequeña hasta alcanzarla, sin decir una palabra, sin hacer un gesto que no fuera necesario, sin permanecer un segundo más del que era necesario para extraer a la niña de ese lugar, tomó con fuerza el brazo izquierdo de la pequeña, no la mano ni el antebrazo, sino esa sección del brazo que va desde el codo hasta el hombro y que en este caso seguramente dentro de unas horas, mostraría las marcas de los dedos fuertes grabados como fuego por la presión ejercida en la carnecita tierna de la nena. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tomada ya del brazo la menor, en un rápido movimiento la estremeció y la alzó un poco, como desacomodando su hombro aunque sin que sus pies perdieran contacto con las maderas húmedas del suelo. En esa posición fue que la arrastró hacia la salida, tratando la chica de caminar como podía, ya que a cada unos de sus pasos, su padre daba otro del triple de largo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientras era arrastrada miraba a su padre con el rostro enjugado el lágrimas, pero sin largar el llanto, pues no se atrevía a hacerlo delante de tanta gente, así como su padre no se atrevía a reprenderla delante de esa misma gente, y por eso reaccionaba con furia contenida, que como por algún lado tenía que salir, se manifestaba a través del maltrato físico a ese brazo limpio, limpísimo, blando, tierno, blanco, y seguramente dulce. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-1874337845916567045?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/1874337845916567045/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=1874337845916567045&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/1874337845916567045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/1874337845916567045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/08/una-historia-de-amor-parte-vi.html' title='Una historia de Amor -parte VI-'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-2990269432285309605</id><published>2009-08-01T20:58:00.002-03:00</published><updated>2009-08-01T21:03:13.902-03:00</updated><title type='text'>Una historia de Amor -parte V-</title><content type='html'>Los preparativos no pudieron resultar más sencillos.&lt;br /&gt;Solamente con caminar dos cuadras tropecé en mi camino con un juego de llaves muy bello. Llaves de todos los tipos, unas diez en total.&lt;br /&gt;Si me ponía a imaginar al dueño de ellas, seguramente vendría a mi cabeza una imagen confiable, de personalidad fuerte, bien vestido, pulcro en su absolutez, como ese señor de las publicidades rodeado de mujeres hermosas, o manejando el auto negro de look deportivo.&lt;br /&gt;No mucho más costó encontrar el bar ideal. La puerta en el medio de la fachada. A cada costado una ventana de unos dos metros de lado, a través de las cuales se veían cabezas calvas de personas con la mirada perdida y siempre, pero siempre, como rasgo distintivo, los ojos inyectados en sangre.&lt;br /&gt;¿Como se da cuenta uno de que un bar esta concebido para personas solas? Por dos cosas... Primero, porque no hay mesas dobles, todas son para una persona, es más, todas tienen una sola silla a su lado, y el mozo, alto, flaco, demacrado, con olor a sudor de la semana pasada y el hombre de la barra miran mal a todo aquel que quiera mover una silla para ponerla en otra mesa. No es que no se pueda hacer, pero ellos miraban mal.&lt;br /&gt;Segundo, por la sangre en el ojo de cada unos de los contertulios, mirada perdida, gesto adusto, rostro enjuto, dedos amarillos por la nicotina acumulada, igual los dientes, los pocos dientes que aún quedan. En definitiva, la soledad hecha cuerpo. Y el bar, el lugar ideal para cultivarla, para endemizarla, hacerla eterna, procrearla y reproducirla.&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;Cabezón! Así le habían dicho toda su vida, para llamarlo, las pocas veces que alguien lo llamó, o nombrarlo desde lejos, o hablar de él.&lt;br /&gt;¿Su nombre? No importaba, se podia hablar de él por horas sin mencionar su nombre. Cabezón le decian, y vaya que no tenía con que sustentar ese sobrenombre. Tenía la cabeza más pequeña y más corta que había sido dada a luz en los últimos en años en la ciudad y todos los alrededores. Pequeña y corta, pero no de tamaño, sino por su rendimiento, su performance, o mejor dicho, su falta de rendimiento y de performance. Al menos eso creían todos, y así habían escrito las autoridades de su escuela una vez.&lt;br /&gt;En segundo grado dejó la escuela, o mejor dicho la escuela lo dejó a él. La maestra y la directora citaron a sus padres una vez para pedirles que el chico no fuera más a la escuela. No para pedirles, sí para rogarles, suplicarles. No era que se portaba mal, de hecho todo lo contrario, no hablaba, no se movia, no miraba nada de manera fija o sostenida por más de cinco segundos, no respondia a ningún estimulo, visual, sonoro, afectivo, ni ningún otro. No se metia con nadie ni con nada. Jamás habia hecho la tarea, ni una sola vez.&lt;br /&gt;Los padres no fueron a la entrevista con la directora, por lo cual ella y la maestra le escribieron una nota en el cuaderno de comunicaciones y le pidieron al chico que cuando llegara a casa se las hiciera leer.&lt;br /&gt;La nota decia: “Sres Padres. Recomendamos que su hijo no concurra más a la institucion ya que su inteligencia no cumple con los mínimos necesarios para obtener lo conocimientos que en la misma se brindan. Es un mal ejemplo para sus compañeros. Por favor pónganse en contacto con nosotros de manera perentoria”. Estaba firmada por la Directora del Establecimiento. Pero no la leyeron sus padres, la leyo él en el camino a casa.&lt;br /&gt;La arrancó del cuaderno, la tiró por ahí hecha un bollo, asi como hizo un bollo sus expectativas de ser aceptado, querido, integrado, y hasta algún dia tal vez respetado por sus compañeros y profesores. O por el mundo que lo rodeaba.&lt;br /&gt;Había nacido con algunos desperfectos. Cojeaba. Cojeó desde el primer día que camino, cuando niño. Allí sus padres notaron que lo que el pediatra había adelantado era cierto.&lt;br /&gt;Cojeó esos dias y cojearía por el resto de su vida. Además su rostro se hizo deforme con el paso de los años. A los 18 ya era horrible, era un monstruo.&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;Pero ahí estaba, sentado en la barra de un bar, listo para hacer en vivo y en directo lo que vio una vez por televisión. Pidio su whisky. Eran como las ocho de la noche.&lt;br /&gt;Si, ya habia anochecido a pesar de que era verano y los días son más largos. Pidió su whisky y se lo trajeron. Todo iba bien. Su trago. Las rocas de hielo. Las llaves de nadie. Todo en la cabeza, todo el plan urdido, pensado, y listo para ser ejecutado. Incluso una corta charla con el hombre de la barra lo animó un poco y le hizo pensar que todo saldría bien, que ese señor ya le tenía confianza.&lt;br /&gt;Él por su parte, le tenía una especie de respeto a ese hombre, casi cariño, una sensibilidad especial, casi convencido de que era la persona a la que se le dice:&lt;br /&gt;- Amigo, le digo la verdad, no tengo para pagar el trago que me tomé.&lt;br /&gt;- Bueh, no se haga problema, vaya y me lo paga la proxima. – Responderia el Sr.-&lt;br /&gt;Casi estaba convencido de que ese hombre era esa clase de persona, y que tal vez todo su plan era vano, innecesario, y hasta contraproducente.&lt;br /&gt;O tal vez ya estaba ebrio.&lt;br /&gt;Los primeros tragos de la bebida le cayeron bien. Lo sosegaron y le hicieron ver las cosas de otro modo. ¿Que era lo maximo que le podia pasar? ¿Ser atrapado? ¿Caer preso? ¿Por un vaso de whisky... que ni siquiera es bueno?&lt;br /&gt;Eso no era nada en definitiva, solamente una anécdota mas que contarse a sí mismo dentro de algún tiempo. Si, una mancha más en el tigre, una gota más en el vaso, un grano de arena más en la playa. No era nada.&lt;br /&gt;Pero los tragos subsiguientes no le cayeron tan bien. Produjeron un efecto contrario bastante pronunciado. Se le durmieron los labios y parte de la boca. Su columna se arqueó hacia abajo y adoptó una posición encorvada que hacía más notoria su deformidad congénita. Ese bulto en la espalda que había llevado desde chico con la indiferencia con que un travesti lleva su entrepierna, aunque a todo el mundo le genere un cortocircuito ver algo que parecía ser una mujer, pero que tiene pene.&lt;br /&gt;Empezó a recordar las penurias que la vida le hizo pasar, a veces por destino simplemente, pensaba, y otras inflingidas estas por otras personas, de manera deliberada, o tal vez casual, pero de ninguna manera por él generadas y mucho menos deseadas. Las golpizas de sus progenitores, los gritos humillantes de su madre, las brutalidades cometidas por su padre... tantas y tan seguidas que no las recordaba, no las pensaba en concreto tal vez porque no las había asimilado aún y tantos años después, solamente se acordaba de que había habido atrocidades que lo habían tenido como víctima única e indefensa, mente vieja y perversa domina a mente joven e inocente, mano grande cuerpo chico, impropio atacar supera a inhábil defenderse, y así era como él lo recordaba, tal vez frases tal vez sensaciones lejanas pero presentes, tal vez mucho tal vez poco, pero siempre ahí, en estado latente, sin que una fuerza superior o externa provocara el olvido, y con una fuerza interior y terrenal que provocaba constantemente el recuerdo.&lt;br /&gt;Las burlas de sus compañeros de colegio, espina clavada en lo más profundo de su sentimiento. Frente a su asimétrico rostro se coloreaban impunes las caras infantiles de esos pequeños monstruos, que sin saber el daño que provocaban, acometían cada vez contra él como si fuera a ser la última, como si alguien les hubiera dicho: “aprovechen que se acaba”, y ellos aprovechaban, en grupo, hecha una red efímera, que se desvanecía instantánemente con el solo sonar del timbre que anunciaba que se acababa el recreo para todos, y que empezaba el recreo para él, el descanso, porque una vez hecho el daño, el compañerismo volvía a instalarse, asi nomás, como si nada hubiera sucedido en el patio, como si nadie lo hubiera pisoteado o bastardeado, o como un pescador saca un pez del agua con su caña y se siente “ecologista” porque lo devuelve al mar sin pensar en lo que el pez opina, y que si se le diera la oportunidad diría: “Perdón, pero el daño hecho por el anzuelo en mi boca ya está hecho, aunque me devuelvas al mar”...&lt;br /&gt;El período en la cárcel... la injusticia cometida por la justicia estatal, la injusticia cometida por la justicia penitenciaria, el dolor anal, el color intensamente rojo del agua del inodoro, pero que va, nadie se ha muerto por ir sin dormir al infierno, o por pasar una temporada en el teatro donde actúan todos los demonios juntos.&lt;br /&gt;Sus pensamientos teñidos del color del sufrimiento no amenguaron en el presidio, vejado, asediado, juzgado y condenado, sin poder articular palabra de defensa cuando la sigilosa mano invisible de lo injusto se instala en el imaginario popular, y lo racional equivale a la mentira. Así fue que tras algunos años, incontable cantidad de días, también esa etapa fue superada, al menos cronológicamente, y tan solo cronológicamente, porque si dos o tres tragos de una bebida alcohólica tantos años después lo hallaban pensando en todo esto, evidentemente faltaba trabajo sicológico en el asunto.&lt;br /&gt;Su fracaso con la mujeres. Tuvo un tiempo en el cual no veía mujeres, veía objetos que representaban la mentira, la vanalidad, la insana levedad del ser, la penosa derivación de la Santa Costilla que los Santos Evangelios nos enseñaron y proclamaron como “el mejor invento para que el hombre no esté solo”. Después fue sintiéndose un poco mejor y dejó de ser tan radical y tan maniqueísta, aunque esto le costó dejar de ver mujeres. Salía de su casa temprano y volvía tarde, pero todo el día pensando en ajusticiarse maniáticamente, encontrándo único placer en ello, como resarciéndose durante treinta minutos como máximo por veintitrés horas y treinta minutos de pesadumbre, pero bueno, esa era la porción de vida que le había tocado en suerte, y tenía que vivirla como se pudiera, como le fuera posible, porque en realidad, estar en el baile implicaba tener que bailar, aunque fuera con la más fea.&lt;br /&gt;La mendicidad. Al salir de la cárcel nadie lo quiso. Nadie había ido a tratar de que no lo metieran preso, ni siquiera a darle el último saludo antes de que se pusiera el traje a rayas, nadie había ido a visitarlo en esos casi cuatro años, y por supuesto nadie lo fue a esperar cuando salió, es más nadie de afuera se enteró que salió, ni nadie modificó su vida por ese hecho. Tan solo estaba que salió de la carcel sin un centavo, por lo que tuvo que caminar. ¿A donde? Por Dios! A ningún lado, si lo primero que una persona se acuerda que no tiene cuando nada tiene, es un lugar a donde ir. Por eso caminó un poco y después dejó de caminar, porque no tenia a donde ir, ni de donde venir, ni a donde volver. No se trataba de que no tenía Documento Nacional de Identidad, se trataba de que no tenía Identidad. No tenía Identidad, ni recuerdos de haberla tenido. No podía decir: “en un tiempo fui tal persona”, o tan siquiera: “llámenme tal o cual”. Hasta eso le habían robado esos guardias en la cárcel, habían guardado su Identidad en un saco, que sumaba como botín cosas de poco valor, como su Honor, su Orgullo, su Nombre, o su Pasado.&lt;br /&gt;Bueno, sin nada en los bolsillos ni en la memoria, empezó a pedir, a medigar, pero le pareció a tal punto tan humillante, que dejó de hacerlo. Decidió dejarse ir. Que la cronología que no se puede detener acabara con su vida... o eso que parecía ser una vida y que consistía en Estar, ni siquiera en Ser, sino simplemente en Estar.&lt;br /&gt;Pero irónico el destino, cuando dejó de pedir, allí fue cuando más le dieron. Lo primero que le dieron fue una paliza feroz en la entrada de una galería, cuando a la madrugada uno sólo se cruza con bandas de muchachos esperando toparse con la primera ocasión para hacer daño. Aunque después levantó un poco la puntería de la suerte, consiguió sin saber muy bien como una cama en un lugar muy grande, iluminado y poblado por gente similar a él. No sabía si era un neuropsiquiátrico o un asilo de mendigos, y prefería no preguntar, porque no quería enterarse, y además porque no se decidía sobre cual de las dos era peor, o por lo menos cual de las dos prefería escuchar, porque lo que él sabía era que no quería escuchar ninguna.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-2990269432285309605?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/2990269432285309605/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=2990269432285309605&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/2990269432285309605'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/2990269432285309605'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/08/una-historia-de-amor-parte-v.html' title='Una historia de Amor -parte V-'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-7453078624033721996</id><published>2009-08-01T20:54:00.001-03:00</published><updated>2009-08-01T20:58:31.151-03:00</updated><title type='text'>Una historia de Amor -parte IV-</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Bueno, si... me encanta jugar, pero nunca fue compulsivo... como mucho he ido a jugar una vez por semana, o dos, pero no más que eso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y además hablo de jugar en casa de amigas donde se apuesta poco, donde se habla más de lo que se juega, o se discute por tonterías como por ejemplo la moda, los precios del almacén, lo despojado de los movimientos de la vecina del cuarto piso, y ese tipo de cosas vanales. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es algo que acostumbro hacer ahora... que se yo... pasa el tiempo... uno se comienza a circunscribir a actividades mas cotidianas. Es decir... la vida social es más sosegada, las barajas, la lotería, las compras, baldear, las vecinas... esas cosas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que antes era poco importante, casi una carga, ahora es objeto de disfrute. - Bueno, uno tiene que acostumbrarse a que no es eterno... - &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y como se acostumbra uno a eso? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Mmmmmm... está en la cabeza. Recapacitar... darse cuenta... pensar: mientras estaba haciendo tal cosa transcurrió mi vida, o parte de mi vida... envejecí mientras lavaba los platos o cosas así... no quiero ser pesimista... pero nuestra edad nos avisa... nos hace ver las cosas de ese modo... no podemos detener lo indetenible. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pero pensando eso se corre el riesgo de no ser feliz, de oscurecer el disfrute... se es más conciente de algunas cosas... tal vez tengas razón en eso, pero es preferible ser feliz que conciente. Creo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pero no digo que haya que dedicarse a pensar así toda la vida... sí a nuestra edad... no somos eternos... nos falta poco. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Es cierto, no pequemos de inmortales, si nos convencemos pronto de que vamos a morir en seguida, vamos a estar más liberados. Prefiero que sea así. Si... prefiero eso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No quise ser destructivo... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Tal vez hayas construído. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No se. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bueno, no importa... ya se me va a ocurrir algo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;----------------------------------------------------------------- &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tenia una sensación extraña... y todo se generaba estando quieto y en mis mismos aposentos... me daba la sensación de que iba a suceder algo extraño. Leería sobre mi en los diarios de mañana... en las crónicas policiales. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No se. Era una de esas sensaciones raras y repentinas, que llegan a uno con rasgos de inevitable verdad y certeza, como si estuviera haciendo predicciones sobre el futuro, que más que predicciones, eran imágenes concretas de lo que iba a suceder, pero nunca sobre el número que iba a salir en la lotería, ni una imagen de uno mismo rodeado de mujeres como en las publicidades, o manejando un auto negro último modelo a 200 km/h. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No, siempre imágenes de uno mismo tras unos barrotes, o junto a una botella de vodka, derrotado, impulcro, a la vista de todos, en la calle más transitada de la ciudad, por la que caminan transeúntes de diferente poder adquisitivo, y por donde pasa la madre con su hijo, su hijo que inocente no contiene la duda porque aún no ha generado el sentimiento de vergüenza, o el más mínimo prurito, eso que las mujeres que se juntan a jugar a la canasta y a tomar té llaman “calor”... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Mami mami, por que ese señor esta tirado en la calle con una botella? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Callate nene. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Y por que está todo sucio? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No lo mires, y cruzá la calle cuando veas uno de esos vagos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pero es malo el señor? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Basta! &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Uno sabe perfectamente que media cuadra después la madre le dirá al chico todo lo malo que uno es. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En fin, la famosa condena social se pone en marcha automáticamente, sin que siquiera haya juicio o sentencia, es más, sin que siquiera haya delito. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si, efectivamente, algo me decía que en los matutinos de mañana estaría mi foto en la sección de policiales, aunque la informacion era incompleta... diria ”vagabundo asesino”?, ¿“vagabundo asesinado”, tal vez?. Un momento, yo no soy un vagabundo, no puedo permitirme caer tan bajo, y autodenominarme de esa manera, mi madre no lo hubiera permitido, ella me hubiera dado la razón y unas palmaditas en la espalda. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;------------------------------------------------------------ &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como sea, asi y todo, tirado en la calle y con más kilos de suciedad que de peso, sin dinero en mis bolsillos, y sin nada en mi cabeza que pudiera ser convertido en dinero por lo mecanismos del capitalismo, aún me quedaba una chance, una oportunidad de poner en práctica algo que una vez habia visto por televisión. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un hombre entraba a un bar , se dirijía a la barra, y pedía su trago favorito, sea un whisky importado o un aperitivo nacional, era su trago preferido, el que más le había gustado desde siempre, desde que había descubierto los placeres del alcohol. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El señor de la barra le servía su trago con un par de rocas de hielo y el hombre se tomaba todo su tiempo mientras se tomaba su trago. Cuando estaba por terminar el mismo, se levantaba e iba al baño, dejándole al hombre de la barra sus llaves. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El hombre de la barra insistiría en que no era necesario, que llevara sus llaves, pero el comensal, haciendo caso omiso de las palabras del camarero, dejaba las llaves en la barra. Antes de llegar al baño, metia la mano en su bolsillo, y en un gesto de sorpresa espetaba al barman: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pero mira! Me olvidé la billetera en el auto, dame un segundo y vuelvo, tenés las llaves de mi casa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Vaya tranquilo amigo, su trago lo espera. - respondía el empleado -. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por supuesto que el hombre no volvía nunca más al bar. El trabajo solo requeria de conseguir unas llaves de algún lugar, por más inverosímiles que fueran, unas llaves viejas, o nuevas, muchas o pocas, que demonios... eran llaves, y el tipo del bar era barman, y no cerrajero. Siempre se corría algun riesgo, pudiera ser que el empleado del bar no fuera un tipo crédulo, que fuera una persona muy desconfiada y para irse sin pagar había que dejarle hasta los pantalones. Pero bueno, las personas cometen errores y a veces se olvidan cosas, después de todo no es tan extraño que una persona se olvide la billetera. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Seguramente iba a haber que trabajar en el tema de la actuación, para que cada paso resulte creíble había que mostrarse solvente desde el principio. Solvente e intrigante, pero intrigante con absoluta naturalidad, no con esa burda cursilería de los que buscan llamar la atención en cada uno de sus movimientos, haciéndolos evidentes, exagerándolos, hablando fuerte para que todos escuchen, sobre todo cuando se pronuncia alguna palabra de más de tres sílabas, o difícil en su significado, o que lleva alguna letra equis en su ortografía, o vistiendo casi como el ridículo, con colores llamativos, mal combinados, o sencillamente con prendas que son tres talles más grandes, o lo que es peor, más chicos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;También podía resultar que el dueño del bar, aunque confiado y crédulo, no se dejara envolver en el asunto por la desastrosa apariencia que tenia mi ropa. Ropa dije? Demasiado pretensioso, mis harapos. Ropa había sido cuando salí de mi casa, no me acuerdo hace cuanto tiempo, cuando estaba limpia y se notaba recién lavada. No es que sea vieja, no es eso, sino que aún nueva, casi recién estrenada, muy pocas prendas resisten la vida zigzagueante de un hombre como yo. Definitvamente la ropa estaba muy sucia... es increíble lo sucias que estan las calles para dormir en ellas, uno realmente no se explica que es lo que hacen los del gobierno con los impuestos que uno paga... si por lo menos limpiaran las calles. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero bueno, eso era parte del capital fijo de mi persona, por lo cual iba a tener que soportar esa carga, y trabajar a fondo en la credibilidad que se pueda lograr de parte del hombre del bar poniendo especial esfuerzo en acentuar una personalidad natural, y con esa naturalidad fresca, mostrarse un hombre de bien, honesto, y sincero. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Que demonios, en esta vida siempre he tenido que simular ser honesto, que la gente se de cuenta de que realmente lo soy. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-7453078624033721996?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/7453078624033721996/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=7453078624033721996&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/7453078624033721996'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/7453078624033721996'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/08/una-historia-de-amor-parte-iv.html' title='Una historia de Amor -parte IV-'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-6533851945819944861</id><published>2009-08-01T20:51:00.001-03:00</published><updated>2009-08-01T20:54:51.676-03:00</updated><title type='text'>Una historia de Amor -parte III-</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cerré la puerta. La luz del sol me encandiló al voltear. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cubrí el camino entre mis ojos y el sol con el dorso de mi mano derecha. Pude ver, sin mirar, la manga un tanto desteñida de la campera de jean azul. Por que estaría usando campera con el calor descomunal que hacia? No interesa... los que vivimos una vida de sensaciones físicas exclusivamente no nos fijamos en esas cosas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La vida es eso que sucede mientras uno esta ocupado vistiéndose para salir. Como me sucedió a mi... pasé el resto de mi vida preocupándome por cosas que no me sucedieron... y ahora me preocupo por haberme comportado así. Decidí que iba a caminar hacia mi izquierda. A pesar de mis esfuerzos por no hacerlo, escupí. Bueno... supongo que cuando no le interesas a nadie, es igual lo uno o lo otro. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quité la vista de la escupida y comencé a mirar lo que me rodeaba y me era tan magníficamente extraño. ¿Cuanto hacía que no salía de mi casa? Realmente era difícil dimensionar ese espacio de tiempo... pero... ¿realmente era difícil? ¿Realmente me lo había propuesto? ¿O realmente pensar en esas cosas era algo que no quería hacer? Lo único real era que estaba constantemente haciendo las cosas que prefería no hacer, y pensando una sola cosa: no tendría que pensar en las cosas que pienso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;------------------------------------------------------------------------ &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estaba resuelto a hacer un intento con la primera mujer bella que se me cruzara. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Disculpame... puedo decirte algo? - Si... - Bueno... soy de hablar mucho, bah, no en realidad, porque vivo solo, pero cuando tengo una oportunidad lo hago porque tengo muchas cosas que considero interesantes acumuladas, pero no, no debo hacerlo contigo porque estamos en una conversación casual y seguramente vos creíste que yo iba a preguntarte alguna dirección o algo tan trivial, entonces si me extiendo... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Trivial era una palabra con la que ya me había familiarizado... mis pensamientos más intelectuales resultan triviales en el mundo real. La última vez que una mujer me habló me dijo que no creía que fuera a volver a verme. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para evitar que ellas me dejaran hablando solo, entendí que no debía hablar tanto, podría decirse que debía ir al grano... o tal vez ser sutil, pero siempre sonar interesante... indefectiblemente sonar interesante. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;------------------------------------------------------------------------- &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Hola. Podría decirte algo? –Era tan bella que no pude pensar que iba a decir. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Si. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bueno, siempre que me cruzo con una mujer hermosa la dejo pasar... y luego esa persona se va... y es demasiado tarde para hacer algo al respecto. Y yo siempre me pregunto... ¿y si le hubiera hablado? ¿Que hubiera sucedido? Porque podría ser una oportunidad que no se repite en la vida. Entonces quisiera salir en busca de la oportunidad y no esperar que se me presente súbitamente para desperdiciarla. Me encantaría que me dieras la posibilidad de hacer algo para que este momento no sea un recuerdo fugaz, para que pudiera repetirse con consentimiento mutuo. Entendés? Hacer algo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se acercó y me dio un beso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La simpatía no tiene principio ni fin... sale a borbotones de ella... y su sonrisa iluminada por el sol dejó agotada toda mi imaginación. Me quedé parado en la calle diez minutos más o menos... soñando despierto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El límite externo a esa nada mía llegó justamente desde ella misma. Ya hasta me había olvidado de que estuve en la guerra mundial, de que vi horrores, de todo. Volví a verla... todavía frente a mi... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No había sucedido ningún cataclismo, terremoto, ni nada que en ese momento hubiera sido lo esperable tratándose de mi. En eso es en lo que pensé, más que en su boca o sus ojos ceñidos por la luz asfixiante del sol. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Creo que la conocí en medio de una enorme lucha, a la cual no le presté atención hasta mucho tiempo después. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;------------------------------------------------------------------------------ &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Hola... quisiera decirte algo. – Me miró sin decir nada... corrió un mechón de pelo del frente de su cara... había un poco de viento. El mechón parecía castaño atravesado por la luz indiscreta del sol, pero luego de que se lo acomodara noté que era oscuro completamente. Su rostro reflejaba poco temor... más bien diría yo un signo de pregunta. La expresión era: ¿quien me habla? Entonces dije: - Hay algo que me preocupa... y es que en pocos días terminan mis clases aquí.. eso será el jueves, por lo tanto dejare de venir. No se cuando terminaran las tuyas, no? Bueno, lo que me preocupa es que seguramente no voy a volver a verte luego de este jueves... y verte me resulta muy importante... siempre es muy bueno verte. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Pero... es la primera vez que me ves... – la expresión de intriga aún en su rostro. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Que? No, no! Te vi ayer... el viernes pasado... muchas veces te he visto... una vez hasta me llevaste por delante. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nunca ha reparado en mi? Lo dudo... apostaría a que finje. Bueno... si es así... creo que su respuesta va a ser la siguiente: "Mentiroso!!, -grita ella-, Mentiroso!! Me pones realmente enferma con tus mentiras despreciables... si por lo menos me mintieras de forma que valiera la pena... si me vinieras con mentiras seductoras...!!! Por que no me cuentas una vez una mentira que valga la pena??" &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Naturalmente, yo mantenía los ojos bien abiertos para todo lo que pudiera sumarme experiencia en el tema, aun tratándose de recibir insultos... como seductor era una verdadera y humillante nulidad... soñaba con ir poco a poco ganando su confianza y llegar así a su corazón. Pero no pude hacerlo... mi mente retrocedió mucho tiempo... hasta la vez que hablé con mi madre por última ocasión... No recuerdo muy bien que me dijo, pero seguramente fue muy similar a lo que imaginé que esta chica me diría, ni siquiera mi complejo de electra había funcionado en aquella ocasión para adjudicarme algo de seducción. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Soy inglesa... es decir... mi padre nació en Suecia, mi madre en Bélgica, pero yo lo hice en Londres... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Eh? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Que nací en Londres... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Ah!! Londres... esteeee... y? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Es que no conozco muy bien las costumbres locales. Hace rato me crucé con una fila de tipos que caminaban encolumnados Dios sabe hacia donde. Luego vi que uno de ellos llevaba un gorro alto... y supuse que sería el jefe, por lo cual le pregunté hacia donde se dirigían, y por que lo hacían encolumnados tan imbécilmente. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya no la escuchaba... la femineidad exudaba por todos lados. A mi me transpiraban las manos. Se asemejaba a una fuente de una plaza. Sexo sexo sexo... no podía yo pensar en otra maldita cosa. Fui tomando mucha desconfianza... demasiada... ella volvió a ser la perfecta extraña que fue antes de que yo le hablara. Cuando chocó mi cabeza contra la acera, ya no sentía nada... me asaltó una mezcla extraña de sentimientos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo concreto era que no tenía mojado el pantalón ni el calzoncillo, estaban completamente limpios... y mis manos no tenían olor a nada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La mujer con la que hablaba estaba a mi lado... me miraba con la misma expresión de asombro, pero con la sola diferencia de que ahora ella tenía como fondo el cielo... y muchas otras cabezas se asomaban a su alrededor. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya comprendía yo... estaba tirado en el piso... y la gente me miraba mucho... me sentía yo muy observado. ¿Me habría golpeado alguien? ¿Me habría resbalado? ¿Desmayado tal vez? La chica me miraba, sus labios se movían, pero yo no escuchaba palabra. ¿Sería esa la chica con la que yo había hablado hacía momentos nada más? ¿Había hablado con una chica? ¿Habia una chica? ¿Realmente todo sucedía? Lo concreto era que al palpar mi pantalón, no había rastros de materia orgánica alguna... eso era inobjetable.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-6533851945819944861?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/6533851945819944861/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=6533851945819944861&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/6533851945819944861'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/6533851945819944861'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/08/una-historia-de-amor-parte-iii.html' title='Una historia de Amor -parte III-'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-8212780715730667706</id><published>2009-08-01T20:48:00.003-03:00</published><updated>2009-08-04T20:02:55.161-03:00</updated><title type='text'>Una historia de Amor -parte II-</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Una vez conocí a una señora unos quince años mayor que yo. Estaba por subirse a un taxi. Iba bien vestida, con una pollera ceñida y un saco del mismo color bien abotonado. Tenia todo el aspecto de una ejecutiva.&lt;br /&gt;Justo antes de subir al taxi se le cayó un bolso pequeño que llevaba en la izquierda. Fue pan comido para mi. Me acerqué y le alcancé el artículo. A los dos días estábamos involucrados hasta el cuello. Le dije que para separarme de ella quería la mitad de su fortuna.&lt;br /&gt;Se rió, me miró fijo, abrió aquél bolso, que otrora nos uniera, y me dio un fajo de billetes. Cuarenta mil dólares.&lt;br /&gt;Me pidió que me fuera.&lt;br /&gt;Nunca más la volví a ver.&lt;br /&gt;Otra vez, caminando por constitución, yo creía no se por que que estaba en Hamburgo, entonces le dije a una mujer que estaba por ahí... “Ich spreche deutsche”.&lt;br /&gt;Se dio vuelta. Era alemana. Lo mismo... a la semana me demandó ante la justicia por malversación de fondos.&lt;br /&gt;Yo no había caído en la cuenta, pero en 8 días me había patinado cerca de treinta y cinco mil dólares que ella había conseguido con el sudor de su trabajo. En que me los podría haber gastado?&lt;br /&gt;No tenía yo ni la menor idea.&lt;br /&gt;-----------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;Una suma de pensamientos que colegí se amucharon en mi mente, y me empujaron a salir de mi casa. La mayoría de los accidentes ocurren dentro del hogar, son de carácter doméstico... uno esta más seguro fuera de casa que dentro. Pero... que tipo de accidente? El accidente que yo busco solamente podría ocurrir fuera, y seguramente cambiaría mi vida.&lt;br /&gt;Además, la verdad esta allí afuera. Lo único que resta es ir a buscarla, ir por ella.&lt;br /&gt;Tantas veces. Tantas veces fui en su busca y no se me presentó. Como puedo vivir como un maldito todo el tiempo... pensando que atesoro diamantes debajo del colchón? Es mejor ya dejar de jugar con eso... que demonios estoy esperando oir?&lt;br /&gt;Ningún hombre se ha sometido a tal humillación... quisiera poder volverme cada vez más infantil e inocente... ¿podría así superar la infancia, pero en sentido contrario?&lt;br /&gt;Quisiera desarrollarme en el sentido inverso al que lo hace el mundo que me rodea. Se lo que hago... nadie me fuerza a hacerlo, pero no deseo apresar mis pensamientos.&lt;br /&gt;Me tengo preparado un regalo, algo para el camino, pero deberé quitármelo cuando termine el paseo, cuando una puerta de hierro se cierre y me aisle. Me escaparé? Me buscarán? Sucederá como sucedió las otras nueve ocasiones? Creo que soy un obseso. A veces me sucede que siguiendo una mujer me cruzo con otra y me olvido completamente de la primera.&lt;br /&gt;Yo en mi lugar empezaría a correr... pero no puedo... por más que pierda la vida, no dejaré de ser yo. Alguien seguramente estará pensando: “Que astuto resultaste”, pero no. Me considero un problema endémico cuyo principio y fin coinciden en el mismo lugar... mi problema más grande no perturba a absolutamente nadie. Todos los objetos animados o inanimados están veteados por elementos indelebles... estigmas.&lt;br /&gt;Yo soy indeleble, soy diferente, espérmico... como me pasa con las mujeres... sin conseguir una ya estoy pensando en la siguiente. Tantos años después y todavía estoy pensando lo mismo. Lo mio es aceptable para alguien de la mitad de mi edad, cuando acababa de leer un libro de suspenso y me animaba con nuevos temas, pero ya no.&lt;br /&gt;Recorrí los mismos caminos mentalmente infinidad de veces. Creo que hubo un tiempo en que supe vivir... aceptar la vida tal cual es y disfrutarla. Que sucedió en el camino? Creo que hubo algo que me enseñó que puedo prescindir de los amigos, de la familia... del resto.&lt;br /&gt;Cuando era uno un chico, nadie podía diferenciarse del resto, porque lo más probable fuera que lo lincharan. Hasta mi mamá, que estaba completamente chiflada, entendía la premisa. Se burlaba tanto de los sobresalientes, que se les reía en la cara cuando los cruzaba por la calle. Hasta una vez le pegó una patada en el traste a alguien que ahora no recuerdo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-8212780715730667706?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/8212780715730667706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=8212780715730667706&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/8212780715730667706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/8212780715730667706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/08/una-historia-de-amor-parte-ii.html' title='Una historia de Amor -parte II-'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-33281811568679951</id><published>2009-08-01T19:30:00.003-03:00</published><updated>2009-08-01T20:48:48.352-03:00</updated><title type='text'>Una historia de Amor -parte I-</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Pateo la bolsa... esta bolsa.. color marrón... o &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;beige&lt;/span&gt;, no se bien distinguir su color... no veo con total claridad. Pero es como una bolsa que al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;patearla&lt;/span&gt; solamente se deforma para volver a su figura inicial con lenta inercia. De todos modos, no la pateo por necesidad... es casi involuntario. Como es involuntario el acto de ser &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;conciente&lt;/span&gt; de que la pateo.&lt;br /&gt;A veces doy vueltas, giro, me enrosco... no me divierto así, pero repito, son cosas que me pasan, que escapan a mi voluntad, soy presa de la falta de gravedad encefálica más absoluta.&lt;br /&gt;Cuanto hace que estoy aquí? No se... no se como calcular el tiempo... no se como se mide... como transcurre. Y el espacio que me rodea es infinito? Tiene un límite... o eso aparenta, y es la bolsa misma.. o un saco. Pero que hay detrás de este saco? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi mente no puede aprehender la idea de infinito... de que siempre se puede dar un paso más hacia un lugar aún mas lejano... porque ese espacio hay que rellenarlo de algo... aunque más no sea de vacío... y no concibo que haya la suficiente cantidad de vacío como para llenar tanto espacio como cabe en el infinito. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No me queda otra conclusión que pensar que sólo soy un complejo de dudas... no tengo una sola respuesta... existo en cuanto tengo dudas... las mismas me confieren mi &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;personalidad&lt;/span&gt;, mi ser. Que soy además de incertidumbres? Nada más.&lt;br /&gt;- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -&lt;br /&gt;Siempre me la pasaba hablando de mi mismo y de las circunstancias que me rodeaban, es decir el Universo, como si fueran dos esferas similares de análisis, dos materiales con igual significado ontológico, y por eso la gente siempre terminaba pensando que yo era un simple egoísta de esos que uno podía encontrar en la edad de piedra, de esos a los que no se los puede culpar, sino simplemente que su pensamiento es parte yuxtapuesta de la época en que se encuentran, del momento que lo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;contextualiza&lt;/span&gt;. Existe un estado de pobreza inimaginable, pero siempre es recuperable. Ahora bien, también existe un estado de miseria irrecuperable, que no tiene que ver con el metálico, ni con una billetera, ni con una cuenta bancaria, sino con el vacío evidente en el bolsillo que guarda la capacidad de generar cosas que atraigan a la gente. “En cada jaula hay un jilguero” dijo alguien una vez... como queriendo decir que cada uno de nosotros es un poeta, un ser con facetas interesantes. “&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Ah&lt;/span&gt; si?” pensé yo... “vayan a contarle de mi al resto del mundo”. Seguro que si lo hicieran, el resto del mundo respondería: pero si ese tipo es en definitiva un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;cocainómano&lt;/span&gt;!&lt;br /&gt;En definitiva? Que es: En definitiva? Entonces no hay nada bueno en mí? “En definitiva es tal cosa...” dicen, “Bueno... que hacemos entonces? Lo tiramos a la basura”, faltaría que dijeran.&lt;br /&gt;Ese tipo de gente es la que más me irrita, la que más locura me produce. Los que gustan de hacer cosas imprudentes por el sólo hecho de hacerlas, por más que sean destructivas, aún siendo solamente pensamientos.&lt;br /&gt;Cuando me comparaba con ellos, me sentía como el ladrón que sabe de antemano el lugar preciso donde se encuentra la caja fuerte, pero no le dice nada a los demás rufianes de su banda, para que crean que la saben larga, que son grandes delincuentes, y que van camino al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;caribe&lt;/span&gt; cuando lo único que hay en su porvenir en la sombra húmeda de una prisión.&lt;br /&gt;No es esa una forma de complicarme la existencia? Tal vez si... pero el día en que todos los hombres sean bellos, se habrá acabado la belleza, y lo mismo pasa con la vida, cuando la misma sea sencilla, se habrá terminado lo atractivo de la misma, como cuando uno piensa en esas personas bellas, millonarias, que podrían dedicar su maldito tiempo a disfrutar de sus vidas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;maravillosas&lt;/span&gt;, pero en cambio siguen en la picota, en la pelea, la preocupación, en la lucha diaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-33281811568679951?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/33281811568679951/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=33281811568679951&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/33281811568679951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/33281811568679951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/08/una-historia-de-amor.html' title='Una historia de Amor -parte I-'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-7136694067533858276</id><published>2009-07-31T09:25:00.002-03:00</published><updated>2009-07-31T09:50:44.270-03:00</updated><title type='text'>Opuestos por el vértice</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Martín y Alberto están sentados en una habitación de hotel. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tiene una sola habitación y olor a viejo. La alfombra es color marrón, y Alberto puede ver la ventana por la cual entra mucho sol. Es tanto el sol que entra que no puede ver otra cosa más que ese resplandor. La figura de Martín sentado contra la pared debajo de la ventana es solamente una silueta negra. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los dos llevan demasiada ropa puesta para el calor que hace... no alquilaron una habitación con aire acondicionado porque su costo duplicaba al de esta habitación. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ninguno se saca ninguna prenda a pesar de las evidentes manchas de sudor porque no tienen donde colgarla, no hay perchas donde colgarlas, ni siquiera hay ropero donde colgar las perchas. No las dejan en el piso porque esta demasiado sucio. La cama esta sucia y húmeda.&lt;br /&gt;Se conocieron hace como dos años pero se han visto prácticamente todos los días, se contaron tantas cosas que ya no tienen nada que decirse, se conocen tanto que ambos gustarían de perderse en un camino polvoriento y desconocido para y arrancar de nuevo, establecer nuevos vínculos con otra gente, hacer borrón y cuenta nueva, pero se extrañarían demasiado, y tarde o temprano necesitarían el uno del otro y se buscarían mutuamente para no decirse nada, para permanecer en silencio. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los dos están esperando que se haga la hora de abandonar la habitación. Ninguno se lo dijo al otro pero es así y los dos lo saben.&lt;br /&gt;Se conocieron hace como dos años, y justo dos días después de conocerse el padre de uno de ellos falleció. Ninguno de los dos fue al velatorio. Muy triste para uno e insignificante para el otro. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los padres de Martín estan vivos, pero hace tanto tiempo que no los ve que ya casi se ha olvidado de cómo son. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Alberto no tiene padre pero lo extraña tanto que podría describir fielmente su digura, sus gestos, e incluso como se le tensaban los músculos de la cara cuando se reía a carcajadas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ninguno tiene nada para decir sobre su madre más que agradecerle todo lo dado. El conocerse les ha hecho aprender muchas cosas. Cuanto nos quieres nuestros padres, y cuantas cosas nos perdonan en virtud de un rasgo de consanguinidad que no obliga pero que, evidentemente, condiciona.  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todavía no es la hora de irse. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando el padre de uno de ellos murió, el otro lo acompañó a llorar a un lugar por ahí cerca, y después caminaron un rato, pero nunca se dijeron nada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Martín, que tiene sus dos padres vivos, remuerde su conciencia porque en alguna época le robaba a la gente para alimentarse. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Exactamente dos días después de conocer a Alberto decidió cambiar su vida para siempre. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Martín conoció a Alberto dos días antes que Alberto a Martín. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Martín robaba concientemente, nunca consumió drogas... y jamás se le ocurrió callarse nada que tuviera ganas de decir... él cree que por eso terminó siendo ladrón, porque nada funcionaba bien por un tiempo largo cuando uno decía lo que pensaba. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así que tuvo que hacerse independiente y la única alternativa a la que le dio forma, corto él, fue robar a gente que parecía poder solventar un robo.  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Decidió dejar de robar cuando conoció a Alberto, dos días después, cuando se enteró de que el padre de este se moría... y eso le hizo cambiar la vida. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se hizo muy amigo de Alberto y siempre lo apoyó en sus malos momentos y lo acompañó en los buenos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Porque sus padres estaban vivos pero para él estaban muertos y por eso vio en Alberto algo parecido a él, pero al revés, porque el padre de Alberto ahora estaba muerto, pero para él seguía vivo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces pensó que ser amigo de Alberto le iba a hacer bien, lo iba a cambiar... y eso pasó, pero después descubrió en Alberto mucho más que una válvula de escape, encontró un amigo, que, además le hacia recordar a su propio padre. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y se hicieron muy amigos sin darse cuenta de lo profundas que son las amistades cuando perduran en los años. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando se conocieron no sabia nada el uno del otro, ahora se conocen tanto que no tienen nada que decirse. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se conocen tanto que no hay vuelta atrás, tal vez condena tal vez premio, van a ser amigos para siempre.&lt;br /&gt;Alberto nunca fue ladrón porque nunca le faltó nada, pero no hubiera dudado en conseguir lo que le hiciera falta de cualquier manera. Por eso se hizo amigo de Martín, porque su padre recién había muerto y en Martín encontró una figura parecida a la de su padre.&lt;br /&gt;Alberto jamás robo y jamás hubiera sentido remordimientos por hacerlo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Martín muchas veces robo y siempre sintió una culpa gigantesca, solamente cuando el hambre y la necesidad eran más voraces que la culpa y el arrepentimiento, se ponía el sayo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El amor de Alberto por su padre fue en aumento a medida que su cuerpo crecía. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una noche al volver de algún lugar que hoy odia, con la sola luz de un farol, un delincuente trató de asaltarlos y él y su padre se resistieron. Se escuchó un disparo desde ninguna parte y su padre cayó al suelo. Dos días después murió. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Alberto siempre creyó que un policía lo había matado por error tratando de ahuyentar al ladrón. Nunca iba a saber la verdad, porque esos casos nunca se esclarecen, más si se trata de un policía. De todas maneras, siempre estuvo convencido de que había sido ese policía que nunca vio, y jamás escuchó un argumento en contra. Falsacionista tal vez, cuando una persona se convence de algo por más burdo e irracional que sea, no hay prueba terminante que pueda deshacer el castillo construído y sostenido como una fortaleza virtual.&lt;br /&gt;Martín ya conocía a Alberto, pero Alberto todavía no conocía a Martín. Lo iba a conocer al salir del hospital donde su padre estaba internado y acababa de morir. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Martín le pregunto a un acongojado Alberto, en la salida del hospital si sabía donde estaba la guardia, y simulando compartir la desesperanza de Alberto, lo consoló como si fuera un amigo que hace años conocía. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero solamente lo había visto por primera vez hace dos días.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La hora de abandonar la habitación se había pasado cinco minutos.&lt;br /&gt;Martín llevaba reloj y entonces dijo:&lt;br /&gt;- Alberto... me estoy aburriendo.&lt;br /&gt;- Bueno, ya se me va a ocurrir algo.&lt;br /&gt;- Alberto, aquella vez del asalto... el ladrón era yo.&lt;br /&gt;- Ya se hizo la hora de irnos.&lt;br /&gt;- Bueno, vamos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-7136694067533858276?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/7136694067533858276/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=7136694067533858276&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/7136694067533858276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/7136694067533858276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/07/opuestos-por-el-vertice.html' title='Opuestos por el vértice'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-5307803411939349105</id><published>2009-07-29T12:08:00.001-03:00</published><updated>2009-07-29T12:29:13.156-03:00</updated><title type='text'>Los arrodillados</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Con los labios exudados de saliva, con un hilo de sangre escapando de su boca deformada por la sensación extática de placer momentáneo pero repetible.&lt;br /&gt;Un hilo de sangre que no escapa por primera vez, que siempre acompaño a la excitación adolescente de este personaje tardo en acusar los impulsos eléctricos que su cerebro manda, que camina siempre con los brazos penduleantes de inercia, que carga pesadamente con una inclinación natural a lo deforme, lo extremo, lo inusitadamente irreversible.&lt;br /&gt;Un hilo de sangre que mancha muy frecuentemente su ropa, o que cae al piso pegajosamente, con espantosa fetidez. Un hilo que nunca nadie se preocupo por lavar, por desprender de la tela, o por enjuagar o remover del suelo, como nunca nadie se preocupo por la malograda personalidad de este ahora muchacho, que había sido chico aunque realmente muy pocos lo hubieran percibido, y quienes lo habían hecho para colmo, habían optado escondidamente por inadvertirlo, por dejarlo pasar como se deja pasar el tiempo de tardes de verano cuando el calor sofoca la garganta y cuece la piel.&lt;br /&gt;Con los labios bañados en esa pegajosidad repugnante de color rosáceo a veces, torció su gollete grueso como un muslo en busca de la complicidad ideológica de sus dos infortunados compañeros. La vieja pervertida maliciocidad del adolescente en grupo hizo ocasión en su mirada, que había tenido como punto de partida un televisor viejo que sus padres habían colocado con desdén en su caótica habitación para no tener que soportar los balbuceos incomprensibles de un ser que era indeclinablemente desagradable por mas hijo suyo que fuera. Porque la realidad era esa, así la veían ellos, lo desagradable no se excluye con un supuesto parentesco, con la bendita consanguinidad, o con la filiación de sangre, o como cualquier juez de familia lo haya querido llamar en oportunidad de dictar sentencia.&lt;br /&gt;Un televisor viejo, que aun en su incalculable vetustez, había amanecido innumeras veces ensangrentado, ensalivado, eyaculada su pantalla, como si fuera posible ensuciarlo aun más, superponiendo capas de material orgánico a las capas no removidas de polvo, esas capas que nadie se negó nunca a limpiar, porque nadie pensó apenas nunca en hacerlo, y que ahora todos pensaban en sacar, porque desagradaban demasiado, pero nadie lo hacia justamente por eso... entonces acabo en el cuarto del impúdico, del procaz, del precoz, del falto de pruritos, del irremediablemente concupiscente, como símbolo de lo prohibido, de eso que todos prohíben pero que todos practican, eso que todos niegan o defienden, pero que tanto unos como otros ejecutan.&lt;br /&gt;Torció su gollete grueso y encontró la consabida complicidad en los otros cuatro ojos. Sonrió con ganas, carcajeo para dejar ver su falta de dentición por absoluta carencia de calcio, por una mala alimentación, por un desgano insalubre en el cuidado que se le había brindado ya de niño, por un indeseo paterno-maternalista forzado a ser, por la anciana desidia del que no quiere, la abnegada negación del que no es, o la lamentable pasividad del que no quiso ser pero es.&lt;br /&gt;Con todo eso a cuestas, manoseado, manipulado, informe, complejo en su estructura sináptica, se levanto inmediato a llevar a cabo su más próximo deseo, que siempre era urgente y seriamente único, nunca había existido mas anhelo que el primero, y nunca había existido mas razón que la satisfacción, como un excéntrico que se baña con leche, o quien vive permanentemente con un barbijo puesto y es tildado de loco en su accionar.&lt;br /&gt;Además nada lo unía mas a la vida que el deseo de satisfacción, de no convivir con la necesidad o con la trémula insatisfacción, de saciar impostergablemente la falta, esa falta evidentemente conciente, frente a la inmensidad de insatisfacciones o carencias que inconscientemente existía. O tal vez nada lo unía mas a la vida que el deseo a secas, simplemente.&lt;br /&gt;Y nada lo unía mas a sus dos unilaterales amigos que el deseo común de destrozo, de involución, de rupestre y rustica destrucción, de flagrante perfidia, de romper con lo que otros hubieran construido o establecido por mas que fueran solo reglas o leyes, y mucho mas aun si ese padecimiento, si todo ese dolor paroxístico fuera aplicado sobre ellos mismos, con la contundencia imparable de lo sádicamente hipertrófico, de lo exultantemente alevoso.&lt;br /&gt;Unilaterales porque él y solamente él los había elegido y erigido como amigos, él los consideraba amigos pero no ellos a él, ellos no lo consideraban amigo, ellos no lo consideraban siquiera.&lt;br /&gt;No hacia falta hablar, ni dejar en claro que es lo que iba a suceder, porque lo visto había sido demasiado explicito. Entonces se levantaron los tres y caminaron con seguridad cómplice y algo de nerviosa premonición.&lt;br /&gt;Sabían todos que más allá del alcance cotidiano de la mirada general de los habitantes, una construcción de piedra lo suficientemente grande, una sierra manual, un pagar por pecados no cometidos, y el simple desconocimiento de lo que es el dolor físico a fuerza de haber conocido en cada uno de sus rincones y de sus recovecos, al dolor sentimental, racional, o como pueda llamárselo, porque hasta el más impune retardado es racional en su interior, mantiene a rajatabla sus propias premisas y precautoriamente no traspasa el limite de lo que el cree delictivo o criminal, por mas que se oponga diametralmente a lo que su socialización, sea exitosa o reverendo fracaso, le indujo desde siempre.&lt;br /&gt;Llegaron al lugar despojado y despojados de todo lo que fuera ley o control de orden, y preventivamente recogieron la sierra manual antes de entrar al caserón absolutamente rustico.&lt;br /&gt;Lo primero que vieron dentro fue la más oscura de las escaleras, por la cual descendieron frenéticamente, invadidos de excitación adolescente aunque tardía, y desembocaron en una habitación enteramente construida con adoquines superpuestos que apenas encastraban unos con otros, las paredes resbalosas de humedad, una antorcha empotrada a una de ellas, y absolutamente nada mas, como si ya se supiera de antemano que nada mas hacia falta, y compadre, la habitación lo había preparado todo a la perfección.&lt;br /&gt;Encendieron la antorcha y pudieron ver por ultima vez antes del acto sus pupilas dilatadas por la falta de luz momentánea hasta que la antorcha prendiera bien y pudiera iluminar el momento sublime de la redención, del sacrificio humano.&lt;br /&gt;Pronto uno de los muchachos sostuvo desde atrás al retardado con fuerza aunque no hacia falta, inmovilizando también uno de sus brazos, mientras el otro sierra en mano le mantenía extendido el otro brazo.&lt;br /&gt;Comenzó a serruchar por encima del codo, despacio, con disfrute extraño, viendo verter la sangre, borbotear, mientras la carita hosca del muchacho serruchado miraba aun atónito conociendo algo que antes no conocía. Sonriendo con absoluta sensación de pregunta.&lt;br /&gt;Pero luego el rostro cambió, mientras seguía el serruchado ahora del hueso, ya la risa se mezclaba con las lagrimas tristes de quien no se las merece e imploraban un perdón que no debía ser pedido, pero tal vez pensando que ya era demasiado tarde para hacerse atrás, solo se manifestaba con lagrimas la inmensa suplica de freno, de detención, de advertencia de magnifico dolor.&lt;br /&gt;El temblor corporal ya hacia mas que necesario el ser sujetado con toda la fuerza, y los dos amigos de forma unilateral no sospechaban siquiera que el plan, en la cabeza del tercero, ya estaba abortado, ya no existía, ya ni siquiera podía ser vuelto a imaginar sin que mediara el sufrimiento aunque más no fuera por el recuerdo de lo ahora sucedido.&lt;br /&gt;Entonces siguieron adelante, escuchando alaridos, balbuceos, mascullar cosas informes, todo asimilado como obvio o evidente si a alguno le amputan un miembro sin la más objetiva utilización de anestesia.&lt;br /&gt;Veían estremecidos, aunque sin saber si de temor o de placer, como las lagrimas brotaban sin contención, pero también como el brazo no se retiraba, como allí permanecía, como si por una cuestión fisiológica ubicada mas allá de la decisión personal, cada vez que se pierde sangre se tuviera que perder lagrimas, aunque no haya dolor, razón, o conciencia.&lt;br /&gt;Cuando el serruchado hubo de finalizar, el brazo cayo pesadamente al piso, macilento como cuando era parte de un cuerpo, si aquello era un cuerpo, si aquello era un brazo. Porque siempre había sido un cuerpo que en vida se asemejaba a un cuerpo muerto hace 3 días, blanco, blando, falto de hospital, trémulo, rígido y fláccido a la vez.&lt;br /&gt;Claro que había dolor en el muchacho, pero ya había terminado lo peor y eso hizo que saliera una sonrisa oscura dentro de la habitación iluminada.&lt;br /&gt;Claro que había lágrimas secas en ese piso resbaloso por la humedad.&lt;br /&gt;Claro que persistía el sufrimiento irremediable en el carisma del pobre muchacho, siempre vejado, maltratado, disminuido, pisoteado en sus derechos, tratado como despojo cuando era menor, tratado como menor cuando adulto.&lt;br /&gt;Claro que de todo eso había un poco o mucho, pero que va, siempre lo había habido, y mucho... así que no sabían si tanto había cambiado la cosa.&lt;br /&gt;Se vieron a los ojos por primera vez con cariño, vieron la sonrisa de bondad en su cara triste.&lt;br /&gt;Vieron que el muchacho había visto por la televisión que dos tipos le cortaban el brazo a uno otro, y vieron que había visto que esos dos lo habían disfrutado.&lt;br /&gt;Y vieron que el retardado lo había hecho por ellos, para que disfrutaran con él, como una ofrenda, como un regalo.&lt;br /&gt;También habrán visto lo que se siente el ser considerado basura.&lt;br /&gt;Y justo cuando iba a socorrer al manco, cuando le iban a pedir perdón de rodillas, justo cuando el perdón iba a ser pedido al desastre ese con forma de persona por alguien por primera vez, justo cuando por primera vez alguien se arrodillaría ante el desgraciado, la antorcha se apago... y ya no se pudieron ver.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-5307803411939349105?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/5307803411939349105/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=5307803411939349105&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/5307803411939349105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/5307803411939349105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/07/los-arrodillados.html' title='Los arrodillados'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-5013477823035781146</id><published>2009-07-28T21:33:00.001-03:00</published><updated>2009-07-29T12:30:22.992-03:00</updated><title type='text'>Púgil</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A las seis de la mañana sonó el despertador.&lt;br /&gt;Siempre lo hacía en ese horario, pero no porque tuviera que hacer algo en particular por la mañana, sino porque un suceso particular había guiado su inconciente y su costumbre hacia esa modalidad; la de despertarse temprano.&lt;br /&gt;Ya era una persona grande, y vivía su adultez tan poco adultamente, tan con la cabeza en el pasado, en su niñez, que probablemente si alguien le preguntara su edad, respondería con una cifra varios números Diez menor al real.&lt;br /&gt;Con el paso de los años se había transformado físicamente como corresponde. También lo había hecho intelectualmente, no es que no lo hubiera hecho, pero no podía apartar de su mente aquellos recuerdos, aquella locura sembrada en su cabeza que jamás podría cosechar, o que ningún temporal podría hechar a perder para al año siguiente empezar de nuevo con otra siembra.&lt;br /&gt;No había sido decisión propia, sino que más bien él pensaba siempre en esa frase que los que saben repiten y repiten “los primeros años de la educación en la familia son fundamentales en el desarrollo y formación de la personalidad del niño”, o algo así... él no era un estudioso ni un sabio como para completar oraciones así de largas o hechar pensamientos intelectuales de ese nivel.&lt;br /&gt;Él solamente lo había escuchado y le había parecido bastante bien, y como le habia parecido bstante bien, lo recordó, lo guardó, y lo atesoró como el talismán que salva a uno de la peor catástrofe, de la peor desventura, o de la más trágica muerte.&lt;br /&gt;Cuando se entiende que hay una salida, el problema se vuelve menos grave, y el no había encontrado una salida, había encontrado una frase, y con eso ya le era suficiente, y si no lo fuera, por lo menos era mejor que nada.&lt;br /&gt;A veces se daba ánimo pensando cosas como “no es para menos” o “no a cualquiera le pasan estas cosas”... pero en los momentos de bravía desilusión con la vida, no había pensamiento suficiente para darse ánimo. La gente le daba ánimo, lo aclamaba, lo alzaba en sus hombros, pero eso no lo hacía sentirse sano, él solamente quería con los pies en la tierra, ser libre de esos pensamientos, quería que aquello no hubiera sucedido... no sabía con quien agarrársela, a quien echarle la culpa, o a quien utilizar como chivo expiatorio.&lt;br /&gt;Eso en parte era bueno, porque no hay que distribuir culpas, pensaba, sino asumir las propias y desde allí juntar fuerza para combatir incansablemente. Aunque le dolía tener que utilizarse a si mismo como chivo expiatorio, darse tan duro, no tenerse piedad... y sobre todo casi convencido de que nada tenia que ver con su responsabilidad. Impune el culpable, juzgado el inocente... era casi aritmético... una ecuación lógica.&lt;br /&gt;Terminó de sonar el despertador y empezó a hacerlo el teléfono, sin solución de continuidad, a tal punto, que confundió el uno con el otro, hasta darse cuenta de ello no por la diferencia de los timbres, sino por el compás distinto de cada uno de ellos.&lt;br /&gt;- Púgil? – se escuchó del otro lado de la línea- Púgil? Te toca hoy a las 10. Estas preparado, no? – insistieron en preguntar sin que él haya siquiera articulado un “hola?”.&lt;br /&gt;- Preparado? – respondió sin preguntar quien le hablaba, cosa que era obvia a esa altura – Preparado? Alguna vez estuve preparado?&lt;br /&gt;- Ja ja... bueno, no importa, era una pregunta al vuelo, no era para que te lo tomes tan a pecho, che. Vos siempre con tus historietas de los sentimientos y esas cosas raras.&lt;br /&gt;El púgil hechó uno de esos suspiros casi risa que quieren decir “vos si que no entendés nada”.&lt;br /&gt;- Vos si que no entendés nada – dijo – pero no importa, tampoco lo esperaba, digamos que si, si, estoy preparado.&lt;br /&gt;- Bueno Figura, a las 10 entonces – el interlocutor colgó el teléfono -.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Púgil también colgó y de trató acordarse en que estaba pensado antes de que sonara el teléfono, o el despertador, o las dos cosas, y por un instante de felicidad no pudo hacerlo, hasta que su historia y su pasado le cayeron sobre la cabeza como un ladrillo arrojado desde un vigésimo piso, tanto que cuando se acordó encogió su cuerpo como si le hubiera dolido de golpe.&lt;br /&gt;Sin siquiera pensarlo se puso de espaldas al espejo del baño y se miró la espalda torciendo el cuello todo lo que podía. Estaba sana, impecable, ni una marca, ni un rayón, ni la más mínima presencia de violencia ejecutada.&lt;br /&gt;Y el resto de su cuerpo? Impoluto también... Je, había pasado el tiempo evidentemente... las únicas marcas que no se le iban eran las de la cabeza. Pero no del cuero cabelludo, sino las de adentro, los estigmas, los recuerdos, las sensaciones de dolor, de dolor físico provocado por quien más debería resguardar a alguien del dolor, tanto del físico como del otro. Queda dolor físico hoy? No. Queda dolor en los sentimientos hoy? Si. Como preferiría él cambiar el uno por el otro, cuanto prefería el dolor físico al sentimental. Pero le había tocado en suerte el segundo y tenía que lucharla.&lt;br /&gt;Era domingo y esa noche le tocaba. Realizaría entonces la misma rutina que llevaba a cabo esos días, que por alguna casualidad, era la misma que los días que no eran domingo, o que los días en que no le tocaba, o directamente, que cualquier otro día, cualquier otro maldito día.&lt;br /&gt;Se vistió. Jean azul, remera blanca ceñida, sin dibujos, sencilla. Zapatos negros casi sin brillo. Pelo corto, negro, peinado a la gomina hacia atrás, siempre hacia atrás, como él, siempre hacia atrás. Cuando empezaba a caminar las mangas de la remera se iban subiendo de a poco y dejaban ver los bíceps bien marcados. Las mujeres lo miraban con mucho disimulo cuando lo cruzaban por la calle, pero lo miraban. Ël lo sabía. También sabía que en algún punto era atractivo, seguramente por su físico, y además por su estilo. Aquél estilo del tipo que es atractivo con la sencillez, y no se disfraza o es estridente para serlo, porque no es lo mismo llamar la atención que ser atractivo, aunque suela a veces confundirse, no es lo mismo.&lt;br /&gt;Fue al supermercado. Cargó el changuito con algunas cosas. No tenía problemas de dinero, pero compraba siempre lo justo, lo que realmente necesitaba, y no compraba nada más. Rara vez se tentaba con las ofertas del supermercado. Siempre compraba frutas, algunas cosas dulces, pan, leche. Llevaba una dieta bstante sana, dentro de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, se hace pequeño. Vuelve a ser un niño y está arrinconado en su cuarto absolutamente oscuro, con la poca luz que deja entrar la ventana de la pared izquierda. Oye gritos de hombre, como imponiéndose, retando a alguien, haciendo saber su supremacía escrita como una ley, grabada a fuego en un mandato cultural para su opinión ridículo. También escucha una voz de mujer bañada en llanto, que cada tanto se hace más estridente y de a momentos amengua. Pero nunca desaparece. Se oyen como unos ruidos, unos chasquidos, que no sabe que son, no los puede identificar como golpes, y como no los ve, no puede dar con el origen de los mismos.&lt;br /&gt;Sí sabe que todo eso esta pasando en la habitación de sus padres, de su mamá y de su papá. La voz de su papá es inconfundible, por lo cual no hay lugar a dudas, no se trata de que hay intrusos... son ellos dos. Lo que no sabe en ese momento, es que eso esta sucediéndo en la habitación de sus padres, pero también esta sucediendo en pleno supermercado, justo cuando estaba por poner una botella de gaseosa en el changuito. Los gritos masculinos se callan. Los alaridos femeninos son reemplazados por algunos quejidos en voz baja que se sienten más como vibración por estar acurrucado contra la pared lindera a la habitación grande, que por la transmisión auditiva en sí misma.&lt;br /&gt;Todavía con la botella de gaseosa en la mano, se levanta del rincón imaginario y corre hacia la habitación desde donde provienen los gritos. La puerta esta entornada y ve dos figuras oscuras, una imponiéndose a la otra en cuanto a la ubicación física de ambas. Una parada, un poco inclinada hacia adelante, en tono imperativo, en función de ataque, en relación de dominante, en sensación de triunfo, y otra aplacada, achicada, retraída, de bruces, llorando, femenina. La figura alta golpea repetidamente sobre la achicada, que se conmueve con cada golpe, con cada golpe que es aplicado con tanta rudeza que pareciera estar avisado que va a ser el último.&lt;br /&gt;Reconoce a su padre y a su madre, y la vista se clava en la escena, atónito él, así como se clava para siempre en su mente esa imagen, a tal punto, que algunas décadas despues, en medio de un supermercado, y sin darse cuenta que hay señoras enojadas que le piden permiso de mala manera porque no las deja llegar al agua mineral, la está recordando.&lt;br /&gt;Todavía con la botella en la mano, vuelve corriendo a su cuarto, a enrollarse en el rincón más oscuro de su vida, de su cuarto, de su infancia. Pero en el camino se tropieza y se cae. Entonces la puerta del cuarto de mamá y papá atrona y aparece su padre en el pasillo. Ve la misma figura que vio hace segundos, pero ahora aplicada sobre él, y embistiéndo con furia sobre su cuerpo pequeño y poco desarrolado que como puede trata de arrastrarse hacia atrás, en instintivo recurso de amparo y en evidente movimiento de defensa.&lt;br /&gt;Sus ojos estaban abiertos, pero se abren de vuelta, y deja caer sin querer la botella de vidrio que tenía en la mano. Las señoras del agua mineral lo miran feo, mucha gente se da vuelta respondiendo al estímulo sonoro del vidrio roto.&lt;br /&gt;Trémulas sus manos recogen otra botella y la depositan en el changuito. Sus ojos recorren los vidrios rotos y el charco de líquido de laboratorio que se dispersa por las ranuras de las cerámicas del piso. Cuanto tiempo permaneció en ese estado se semi inconciencia? No lo sabe con exactitud, pero cuando sale del super lo primero que hace es preguntar la hora, y le responden: “son las seis de la tarde”. “Mierda”, pensó él.&lt;br /&gt;Acomodó en su casa todo lo que compró en el supermercado. Miró el reloj de pared negro del living y vio que marcaba las siete y media. No se cambió, sino que salió. Simplemente salió.&lt;br /&gt;Caminó unas diez cuadras. Dobló en la esquina a la derecha, anduvo unos veinte metros y vio a quien esparaba ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Púgil! Le dijo la figura todavía oscura pero descifrable, absolutamente descifrable.&lt;br /&gt;Eran las ocho y media y las peleas anteriores habían finalizado rápido. La más larga había durado tres rounds. No sabía quien demonios las organizaba, pero seguramente no tenía ni la más mínima idea de cómo se hacía.&lt;br /&gt;Se dirigó a su camarín. Austero como su persona, pero para sus ojos atractivo por lo sencillo. Tenía todo lo que necesitaba. Su ropa de boxeador... y nada más.&lt;br /&gt;- Púgil! - La figura harto conocida abrió la puerta sin golpear y le dijo: - Preparate que salís... ya estan anunciando el combate.&lt;br /&gt;“Anunciando el combate”, pensó él... “que soberana estupidez, por Dios”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin... salió caminando vestido de boxeador y se dirigó hacia el ring. Mucha gente lo ovacionó, le tiró prendas, objetos, cosas que eran evidentemente significativas para quien las arrojaba. Algunas él ni las veía, caían muy lejos de él. Otras le rebotaban en el cuerpo, en las piernas, en el torso desnudo, o directamente en la cara, pero no les prestaba atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se subió al cuadrilátero y cada uno de los participantes siguió la habitual rutina hasta que se escuchara el campanazo que anunciaba el comienzo de la pelea.&lt;br /&gt;Ël no escuchaba nada realmente, estaba en su propio mundo, las personas se movían normalmente, pero él las veía en cámara lenta, y no escuhaba nada, hasta que el campanazo lo levantó del sopor y lo trajo a la realidad.&lt;br /&gt;Las cosas transcurrieron normalmente, recibió golpes y dio golpes, sintió dolor, e hizo sentir dolor.&lt;br /&gt;Pero en el cuarto round, en medio del ring, se paralizó. Escuchó repentinamente gritos masculinos como imponiéndose, retando a alguien, haciendo saber su supremacía escrita como una ley, grabada a fuego en un mandato cultural para su opinión ridículo. Entonces retrocede y se acurruca en un rincón del ring tapándose la cara con los guantes, mientras su contrincante lo mira con cara de asombro, o con esa cara con que se mira mientras algo que no tiene mucha explicación aparente sucede.&lt;br /&gt;Su contrincante no era un hombre de muchas luces, de hecho, sus amigos le decían “el apagado”. No supo que hacer en ese momento, y como siempre, ante la duda, la mejor decisión son los golpes.&lt;br /&gt;Se acercó con decisión al Púgil, y comenzó a darle una andanada de golpes, uno tras otro, ni más fuerte ni más despacio uno que otro, sino simplemente uno tras otro. La figura del Púgil aplacada, achicada, retraída, de bruces, llorando, femenina.&lt;br /&gt;De golpe, deja de tapar su cara con los guantes y levanta la cabeza para ver a quien lo golpea, y al verlo, no ve otra cosa que a su padre enfurecido como un león azotándole golpes a mansalva y sin discreción, como quien hace algo sin importancia, o sin medir la consecuencias de sus actos.&lt;br /&gt;Entonces se levanta y en un solo movimiento comienza a castigar a su oponente tan fuerte, tan duro, y con tanto sabor a revancha, que con solo aplicarle tres o cuatro puñetazos, este cae al piso en verdadero estado de inconciencia, dando duro su cabeza contra la lona del ring.&lt;br /&gt;La pelea finaliza, pero Su pelea, su eterna pelea interna, continúa y continuará para siempre, porque como antes él mismo pensó, cuanto prefiere el dolor físico al dolor sentimental, con que facilidad lo cambiaría, lo trocaría...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su alrededor hay un puñado de gente insignificante que lo felicita, le levanta el brazo y se lo extiende hacia arriba como diciéndole que es El Ganador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y efectivamente es asi, ahora es El Campeón del Mundo de Box, pero eso no le impide acercarse a su rival todavía tendido en el suelo y abrazarlo con real cariño, sabiendo que este ha recibido golpes que no merecía, nacidos de impulsos insanos que ojalá no vuelvan a aparecer, no vuelvan a acometerlo, o si lo acometen, ojala que no se deje dominar por ellos.&lt;br /&gt;Es lo mismo, hizo lo mismo, hizo lo mismo con este tipo que lo que había hecho su padre con él, y entonces él mismo se da asco por eso, se repugna... y no sabe que hacer, para donde disparar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero justo en ese momento se acerca la figura de siempre y le dice:&lt;br /&gt;- Púgil! Púgil! En que estas pensando? Esto es un deporte... UN DEPORTE!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-5013477823035781146?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/5013477823035781146/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=5013477823035781146&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/5013477823035781146'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/5013477823035781146'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/07/las-seis-de-la-manana-sono-el.html' title='Púgil'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7287758881264777095.post-2734123264574599279</id><published>2009-07-28T20:33:00.001-03:00</published><updated>2009-07-29T12:30:06.680-03:00</updated><title type='text'>La casa</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;La mujer está sentada sola en una casa.&lt;br /&gt;Sabe que no hay nadie más en el mundo. Todos los otros seres han muerto.&lt;br /&gt;Momentos después golpean la puerta.&lt;br /&gt;La mujer, excitada, se levanta. Ha renacido su esperanza, su corazón intenta escapar de su pecho dándole acompasados golpes.&lt;br /&gt;Abre la puerta: Nadie. Ni el mas mínimo movimiento. El viento también ha muerto.&lt;br /&gt;Entonces vuelve a sentarse.&lt;br /&gt;En el trayecto, su casa se desploma. Ella queda sepultada en los escombros.&lt;br /&gt;Y hasta parece que estos hubieran decidido apartarse de su rostro, para que todos pudieran presenciar su sonrisa.&lt;br /&gt;FIN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo derecho a seguir escribiendo. No, no lo tengo.&lt;br /&gt;Todo fue obra mía: la muerte de todos; los golpes en la puerta; los latidos del corazón; incluso la caída de los escombros. Todo fue obra mía; incluso mi muerte, y mi última sonrisa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7287758881264777095-2734123264574599279?l=cuentosinsanos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/feeds/2734123264574599279/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7287758881264777095&amp;postID=2734123264574599279&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/2734123264574599279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7287758881264777095/posts/default/2734123264574599279'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosinsanos.blogspot.com/2009/07/la-casa.html' title='La casa'/><author><name>Egido Celman Lapa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13648447046047301229</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
